El Espíritu Santo le dijo a Felipe: «Acércate y camina junto al carruaje». Felipe se acercó corriendo…
Hechos 8:29 y 30a NTV
(Énfasis del autor)
Iglesia amada hoy es el tiempo de simplemente no estar aspirando a posiciones y cargos sino ser conscientes de que donde estamos hay suficiente poder para cambiar la realidad de toda una nación. Desde nuestra cocina, desde nuestro dormitorio, desde nuestra oficina, desde nuestro monitor o incluso desde una red social tenemos la capacidad de leer, y entender el tiempo que vivimos.
Pastor Cristian Centeno
Cuando somos conscientes de que Dios quiere mostrar su obra a través de nosotros en el lugar donde estamos podemos ser protagonistas de historias singulares, incluso en medio de tiempos turbulentos. Eso es lo que sucedió con alguien a quien Papá le cambió repentinamente los planes.
Después de la muerte de Esteban, los cristianos comenzaron a sufrir una gran persecución y, excepto los apóstoles, todos fueron dispersados por Judea y Samaria. Entre ellos estaba Felipe. Hay diferencias entre los eruditos acerca de quién era este Felipe ¿Uno de los 12 discípulos o alguien designado para distribuir alimentos entre las viudas mencionado en el capítulo 6 del libro de Hechos?
Probablemente se trate de este último. Unos versículos antes del episodio que veremos a continuación lo encontramos compartiendo el mensaje con gran éxito en Samaria, las multitudes lo escuchaban atentamente, deseosas de oír su mensaje y ver las señales milagrosas que hacía. De pronto, tiene que dejar las multitudes para ir a un camino solitario…
En cuanto a Felipe, un ángel del Señor le dijo: «Ve al sur por el camino del desierto que va de Jerusalén a Gaza». Entonces él emprendió su viaje y se encontró con el tesorero de Etiopía, un eunuco de mucha autoridad bajo el mando de Candace, la reina de Etiopía. El eunuco había ido a Jerusalén a adorar y ahora venía de regreso. Sentado en su carruaje, leía en voz alta el libro del profeta Isaías. El Espíritu Santo le dijo a Felipe: «Acércate y camina junto al carruaje». Felipe se acercó corriendo y oyó que el hombre leía al profeta Isaías. Felipe le preguntó:—¿Entiendes lo que estás leyendo? El hombre contestó:—¿Y cómo puedo entenderlo, a menos que alguien me explique? Y le rogó a Felipe que subiera al carruaje y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que leía era el siguiente: «Como oveja fue llevado al matadero. no abrió su boca. Fue humillado y no le hicieron justicia. ¿Quién puede hablar de sus descendientes? Pues su vida fue quitada de la tierra» El eunuco le preguntó a Felipe: «Dime, ¿hablaba el profeta acerca de sí mismo o de alguien más?». Entonces, comenzando con esa misma porción de la Escritura, Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús.
Hechos 8:26-34 NTV
(Énfasis del autor)
Felipe, obediente, se pone en marcha, pero lo único que aparece ante su vista es un extranjero que venía leyendo mientras viajaba sobre un carruaje. Alguien totalmente desconocido para él
¿Quién era este viajero? ¡Nada menos que el encargado de los tesoros de la reina de Etiopía! Un alto funcionario de un país extranjero, pero… eunuco.
Según la ley levítica los eunucos no podían entrar en la congregación de Jehová, si bien el texto cuenta que regresaba luego de adorar en Jerusalén probablemente era un gentil convertido al judaísmo a quién se le permitía el acceso a la zona destinada para ellos pero no al resto del templo.
Un alto funcionario, acaudalado, persona de confianza de la reina, temeroso de Dios, pero en cierto modo marginado. ¿Qué estaba leyendo? Isaías 53.
Felipe sensible a la voz del Espíritu, paso a paso va siguiendo Sus instrucciones. Se acerca al extranjero, escucha con atención y luego pregunta. Así, sencillamente se desarrolla una charla amena que ya había sido planeada en los cielos para que un marginado por su condición física pudiera recibir el evangelio de gracia de Jesús.
Dejar las multitudes para salir al encuentro de una sola persona no es algo muy razonable. Si evaluamos la situación desde lo puramente humano, podemos pensar que esta persona está haciendo todo al revés.
¡Es raro! Primero repartía alimentos a las viudas, luego evangelizaba a multitudes realizando señales milagrosas, ahora solo charla con una persona en un camino solitario. Pero hay un secreto, La Biblia lo describe como lleno del Espíritu Santo, por lo tanto podía distribuir alimentos, tener éxito ministerial o pasar al anonimato sin sentir que su tarea era menos valiosa.
¡Eso implica ser maleable en manos de Papá y saber entender los tiempos!
Debido a que Felipe fue obediente a la voz del Espíritu un país se abrió al evangelio. El funcionario llevó su recién nacida y gozosa fe hasta las más altas estructuras de poder de un gobierno extranjero. La tradición dice que este hombre volvió a su hogar y evangelizó Etiopía.
Vos y yo tenemos la capacidad de entender el tiempo y tenemos la posibilidad y la capacidad de soltar la palabra que cambie la vida de muchos o de una sola persona, pero tal vez esa persona puede ser un Naamán que contaba con el favor de un rey (Pastor Cristian Centeno)
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