Después de esto, Jesús les dijo: «¿Se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, o debajo de la cama? ¡Claro que no! Se enciende y se pone en un lugar alto, para que alumbre bien.
Marcos 4:21 TLA
Escuché a un predicador que decía que hemos aprendido muchas palabras en este tiempo de pandemia, uno de los términos es “asintomático”, que es aquella persona que puede ser portadora del virus, pero no lo manifiesta de ninguna manera, sin embargo, puede contagiar a algunos y esa es la parte más negativa.
Como cristianos también podemos ser asintomáticos, haber experimentado la salvación de Cristo, haber vivido experiencias espirituales, prácticas y sociales y también haber ejercitado el poder de Jesucristo, pero sin embargo hoy vivir en una etapa asintomática. Tenemos a Cristo, tenemos el conocimiento intelectual, hemos vivido experiencias con el Señor, pero sin embargo hoy no manifestamos absolutamente nada acerca de Él.
Hemos comenzado una vida básica, deseado vivir una vida espiritual, práctica, social, y también poderosa, pero que nadie note nuestra relación con Cristo… y ser un cristiano asintomático, en un tiempo de letargo. Tenemos a Cristo, tenemos toda esta vivencia en nosotros pero ¿Cómo nos vamos a posicionar en este tiempo que nos toca vivir?
Pastor Milton Cariaga
Al escuchar esta parte del mensaje me resultó difícil encontrar un texto oportuno para el devocional de hoy, pero finalmente creo que el estar “asintomático” tiene que ver con tener esa luz inextinguible de Cristo en nuestro interior… pero tapada, cubierta, oculta por que ante las situaciones de crisis instintivamente nos resguardamos, intentamos protegernos y muchas veces nos aislamos.
Lo normal en tiempos de conflicto es adaptarse de alguna manera para poder transitarlo, pero eso no significa que hemos cambiado. De hecho es muy difícil cambiar, porque todas nuestras reacciones están destinadas a conservar nuestra seguridad, cualquier tipo de cambio interno es un enorme desafío y resulta amenazante.
Todavía no sabemos concretamente cómo serán esos “nuevos tiempos” que vendrán. Y aunque digamos que estamos listos para enfrentarlos, muchas veces en nuestro interior sabemos que no es así. La buena noticia es que el evangelio para nosotros significa que esa Luz que es el Señor, la vida del Cristo dentro de nosotros permanece en nuestro ser y nunca se irá, nos identifica y nos define sea cual sea nuestro estado.
Jesús sigue dando oportunidades todos los días y aunque tus emociones no estén en condiciones de recibir más demandas, su pregunta es oportuna, porque la hace desde el amor que nos tiene
¿Se enciende una luz para esconderla? No, no tiene sentido, solo Él es el que te enciende y además hace que donde estés puedas alumbrar bien.
Aunque estés atravesando un tiempo “asintomático” no durará para siempre e igual mientras dura podés contagiar, aun sin darte cuenta…Nunca olvides que la más pequeña e insignificante luz disipa inmediatamente la oscuridad
Así mismo, ustedes deben ser luz para los demás de tal manera que todos puedan ver sus buenas obras y adoren a su Padre que está en los cielos.
Mateo 5: 16 PDT
Mónica Lemos
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