Buscando lo eterno

Puesto que ustedes ya han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios.  Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra.  Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios.

Colosenses 3: 1-3 RVC

(Énfasis del autor)

El apóstol Pablo exhorta a pensar en la búsqueda de las cosas eternas. 

Si podés buscar las cosas de arriba, las eternas por sobre las de la tierra, vas a experimentar el refugio de Papá, a sentir que “estás escondido con Cristo en Dios”.

Si podés desarrollar una visión nueva de lo eterno, creer que tu eternidad ya comenzó y estás en proceso, vas a vivir en la conciencia de que Dios será tu eterno compañero.

Cuando buscás las “cosas de arriba”, y pones tu énfasis de vida en vivir según los deseos de Papá comenzarán a suceder “cosas en la tierra”. No sólo verás obras nuevas, también serás parte activa del obrar del Espíritu Santo.

El apóstol habla de Cristo como quien revela plenamente a Dios, porque en Él habita la plenitud de Dios. Pero es en la iglesia que habita o puede habitar la plenitud del Cristo, porque el Señor dio el Espíritu Santo a la iglesia, es decir a vos. 

Es imprescindible para la iglesia buscar las cosas de arriba, el obrar del Espíritu como una condición ineludible porque con sus propias fuerzas es imposible descubrir la realidad del cielo. Es con el Señor, con la llenura del Espíritu, que no solamente vivimos manifestaciones de poder, sino un cambio primero en nuestras vidas, que luego traerá cambios en las vidas de los que nos rodean.

Cuando uno se mantiene viviendo solo en la realidad, únicamente lo palpable, la realidad y el gran desgaste de la sociedad nos trae desaliento y de a poco perdemos la visión de que Dios actúa siempre y por amor.

Vivir solo “con los pies en la tierra” desalienta el corazón y los pensamientos llegan a ser absolutamente lejanos a los que Dios quiere establecer en nuestra vida

Cuando sólo nos apoyamos en lo tangible y aparentemente seguro, cuando llegan las situaciones de prueba, la fe se desvanece un poco. Tratamos de mirar las cosas de arriba, pero las circunstancias se vuelven superiores a nosotros. Llegamos a pensar que no podemos hacer absolutamente nada… ni siquiera creer en lo sobrenatural.

Dios siempre debe ser nuestro primer recurso para encontrar respuestas, debemos buscar un nivel superior como primer recurso. 

Cuando miramos las cosas de arriba vamos a la fuente de poder, miramos al Señor de la vida. Vivimos como mirando al invisible.

El autor de la carta a Los Hebreos desarrolla la idea y recrea a quienes experimentaron el buscar lo eterno por sobre la realidad. Abel, Enoc, Noé, Abraham, Sara… Moisés. Hombres y mujeres que aún antes de la llegada del Espíritu Santo decidieron nutrirse del Dios Eterno.

Esta expectativa de vivir mirando hacia lo eterno no quiere decir que vamos detrás de los resultados. No hacemos negocio, ni transacción, no vivimos en lo irreal sino en el obrar del Espíritu en nuestro interior.

¿Serás capaz de romper la barrera de tu realidad y rutina buscando que Dios transforme tu manera de ver y de pensar?

Capaz de cambiar tus costumbres para acercarte a la gente con la total convicción que sos la bendición que están necesitando… porque tu mirada no solo ve lo terrenal. Firmemente plantados en nuestra identidad que es Cristo, nuestro Señor y Dueño. 

Este proceso de transformación tiene que empezar en el nivel de lo secreto, en la intimidad. Ya fuiste transformado/a por la obra de Cristo en la cruz, pero Papá tiene que seguir trabajando… transformándote y para eso es ineludible “poner la mira en las cosas de arriba”.

Leave a Reply

Your email address will not be published.