» Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los haré descansarAcepten mi enseñanza y aprendan de mí que soy paciente y humilde. Conmigo encontrarán descanso.  Mi enseñanza es agradable y mi carga es fácil de llevar».

Mateo 11: 28-30 PDT

Hoy quería compartir algo que nos está sucediendo en este último tiempo, como familia, en el ministerio, también se extienden a la iglesia y a otras congregaciones. Descubrimos a muchas personas que están cansadas, que están agotadas, que prefieren dar un paso al costado de su llamado de su ministerio y hasta de su búsqueda personal con tal de encontrar descanso y no funciona así. Yo no quiero poner una carga sobre tu espalda si estás tomado esta decisión, solo te abro un poco mi corazón.

Pastor Cristian Centeno

El agotamiento unido a síntomas de nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, sensación de sentirse al límite, desgano, trastornos de sueño y otros abarcan lo que se ha llamado “fatiga pandémica” otra de las consecuencias del virus Covid 19 resultado del estado de hipervigilancia para evitar caer enfermos, que fuerza nuestro sistema hormonal y endocrino constantemente.

Eso sumado a los problemas cotidianos con los que ya lidiábamos, la situación económica, la incertidumbre, el aislamiento y las carencias estructurales de nuestro país constituye un cóctel explosivo.

A todos nos ha tocado experimentar esta situación inédita, pero no todos enfrentamos las mismas situaciones. No es lo mismo vivir solo por elección que estar obligado a estar solo, no es lo mismo una familia monoparental donde toda la responsabilidad recae sobre una persona que otra donde las tareas están distribuidas, no es lo mismo tener trabajo que no tenerlo y así podríamos seguir enumerando innumerables condiciones de vida. No todos tenemos los mismos recursos emocionales, psíquicos, económicos ni laborales. Lo que sí es seguro es que todos perdimos algo o a alguien y que todos de alguna manera nos vimos forzados a adaptarnos como podíamos a una experiencia inusual que todavía no sabemos cuándo terminará. Dios lo sabe, y no va a colocar sobre tus hombros otra carga extra.

En toda época, muy frecuentemente la religión colocó sobre la gente pesadas cargas que se sumaban a las que la gente ya traía consigo. Por eso el mensaje de Jesús era y es tan atractivo, Él siempre confrontó directamente a los religiosos que oprimían a otros con una serie interminable de reglas asfixiantes que había que cumplir para “estar bien” con el Padre.

Él nos liberó de la culpa de “no estar a la altura de las exigencias” cumpliendo la ley a rajatabla, pero dándole también el verdadero sentido, por eso conocerlo a Él, que es la Verdad, nos hace libres.

El texto de Mateo habla de aceptar Su enseñanza, la versión más antigua habla de “yugo” que era una palabra que los judíos asociaban con la ley.

¿Te diste cuenta cuántas autorreferencias figuran en el texto?

Vengan a mí

Yo los haré descansar

Acepten mi enseñanza

Aprendan de mí

Conmigo encontrarán descanso

Mi enseñanza es agradable

Mi carga es fácil de llevar.

Si estás pasando por un período de cansancio extremo el Señor te trae esta palabra de renuevo y verdadero descanso. No es poesía, no es solamente un texto que tal vez sepas de memoria. Él quiere grabar en lo profundo de tu espíritu esta verdad.

El Señor te ama y te valora muy por encima de tareas y ministerio, de éxitos o de fracaso, porque Su amor es incondicional. Si el cansancio, la frustración o la incertidumbre hacen que pienses en abandonar tareas, ministerio o aun tu búsqueda espiritual personal se ha enfriado. Te recuerdo que cuando uno está agotado no toma las mejores decisiones ¡Es tiempo oportuno para ir a Él! 

Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo.

San Juan 6:37 CST

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