Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

 1 Corintios 1:9 NVI

Cada uno puede estar atravesando distinto tipo de estaciones. Yo puse algunas como ejemplo. Yo puedo estar pasando la estación de la comunión con Dios y es extraordinaria porque la estación de la comunión me permite ver las cosas desde otra perspectiva, otra realidad. Cuando estoy en comunión con el Señor veo lo difícil como algo fácil, lo imposible como posible, veo a través de la fe que aquellas cosas que no se mueven se empiezan a mover.

Pastor Milton Cariaga

La palabra comunión se traduce en algunas versiones como amistad, trato familiar, íntimo. En la carta a la iglesia de Corinto el apóstol Pablo afirma que fuimos llamados a tener ese tipo de relación con Jesús. ¿Por qué? porque es la forma en la que podremos llevar a cabo adecuadamente el ministerio que nos da ya sea en nuestra familia, lugar de trabajo, en la comunidad de la iglesia o en cualquier oficio o profesión.

Jesús eligió a los doce en primer lugar para que estuvieran con Él, luego los envió a la tarea.

Es vital que la comunión con el Señor sea nuestra prioridad en todo tiempo, sin embargo, como sucede en cualquier relación, hay estaciones, tiempos en los cuales nos sentimos más cerca y nuestra perspectiva espiritual se acentúa, por eso podemos ver aun la realidad que aparece como más difícil como una posibilidad para que Dios obre y nos lleve a otro nivel de fe y desarrollo.

“Lo que sostiene nuestras vidas es el amor de Jesús. Su presencia crea un descanso y una paz que renueva nuestras mentes, corazones y fuerza corporal. En Él perfeccionamos el arte de regresar en tiempos de crisis. En Él tenemos energía, una fuente de vida renovada cada día, que nos permite mantener las cuentas al día, y hacer caso omiso de las preocupaciones del día anterior. En Jesús aprendemos a vivir un día a la vez, experimentamos el Dios del ahora, no el de ayer ni el de mañana. Aprendemos  cómo no dejar que el sol caiga sobre nuestro enojo y cómo terminar el día agradeciendo. Su presencia nos ayuda a soñar de manera apropiada cuando dormimos para refrescar nuestros cuerpos. Comenzamos cada mañana con gratitud y expectativas frescas. Cada día llega un maná nuevo en forma de revelación, de poder y de Su presencia”. (Cooke Graham, “Una confrontación divina”, p.105)  

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