¡Dame un beso de tus labios! Son más dulces que el vino tus caricias, deliciosos al olfato tus perfumes, tu nombre es perfume derramado. ¡Por eso te aman las mujeres!
Cantares 1: 2-3 DHH
Comentaristas del libro de los Cantares opinan que en su sentido literal es un poema de bodas referido quizás a las bodas del rey Salomón, aunque parecen también estar intercalados otros poemas nupciales. Al leerlos encontramos la clara descripción de la pasión y el amor de Jesús por su esposa, la iglesia.
Me impactó un escrito del monje San Antonio Abad acerca de estos poemas en el que dice: “Todo en el Cantar de los Cantares me ha llevado a la Cruz, lugar donde se llevó a cabo el desposorio de Cristo con la Iglesia”. Esta lectura me conmovió y al leer los versos de Cantares descubrí una vez más de manera contundente el amor que Cristo tiene por la iglesia. En cada renglón palpita el corazón de Jesucristo.
¡Llévame pronto contigo! ¡Llévame, oh rey, a tus habitaciones! Contigo estaremos muy alegres; evocaremos tus caricias más que el vino. ¡Con razón te aman las mujeres!
Cantares 1: 4 DHH
(Énfasis del autor)
¿Por qué dice “con razón te aman”? Porque ha experimentado la presencia del amado a un nivel distinto de lo que acostumbraba. Ahora el Rey le ha permitido entrar a sus cámaras, le ha revelado el secreto de su corazón.
Y si hoy te preguntás: ¿Cómo se hace eso?, ¿puedo alcanzar ese nivel de intimidad?
¡Sí! tenés que desearlo e insistir a tal punto que digas ¡con razón la gente te ama! ¡Con razón quienes escribieron estos poemas anhelaban los besos de tu boca, Señor!
¿Cómo un hombre puede escribir semejante poesía? Aunque el canto es el canto de la esposa, el autor es un hombre que, según creemos, pensaba en el Señor como Su Rey. De Él había recibido toda la sabiduría, toda la intimidad que uno puede experimentar en su presencia.
En otro libro, el profeta Jeremías quien también experimentó el amor seductor de Dios escribe: “Me sedujiste, oh Señor, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste”
Cuando tu profundo deseo sea “tirarte a los pies de Jesús” vas a ser tocado, vas a ser alcanzado por el Espíritu Santo de Dios y a experimentar que la clave de tu fe y de la renovación de la iglesia es la intimidad con Dios.
Solo en la presencia de Dios sucederán cosas maravillosas y muchos correrán a los pies del Señor y vas a decir… “Con razón la gente te ama”
Como Su esposa tenemos que estar unidos en una misma visión y deseo. Así nos alegraremos y sorprenderemos de Su amor que cambia vidas.
Quizás no sea tu mejor momento, tal vez estás transitando una crisis o un dolor, pero la promesa de Dios es que vas a volver con regocijo mirando los frutos que el Señor te dio. Y “la esposa”, tu iglesia es parte de tu milagro.
En la medida en que intimás con Papá tu realidad va cambiando. Y al final cuando te levantes, seguramente, porque te dispusiste al encuentro tengas el 90% de Dios y un 10% de vos mismo. ¿Lo creés?
Es en la intimidad que recibís esa fe que cree que Dios lo va a hacer.
“Atraeme Señor y correré a Vos”… esta puede ser tu experiencia hoy
Ruth Herrera

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