Por aquellos días Ezequías se enfermó gravemente y estuvo a punto de morir. El profeta Isaías hijo de Amoz fue a verlo y le dijo: «Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morir; no te recuperarás.”

Ezequías volvió el rostro hacia la pared y le rogó al Señor: «Recuerda, Señor, que yo me he conducido delante de ti con lealtad y con un corazón íntegro, y que he hecho lo que te agrada.» Y Ezequías lloró amargamente.

Isaías 38: 1-3 NVI

 

Ezequías recibió una muy mala noticia, la de su propia muerte, y al mismo tiempo una consigna: “pon tu casa en orden”. Algo así como “aprovecha el tiempo para establecer a Dios en tu vida y en todas tus cosas”.

Y cuando la tristeza lo invadió se enfrentó a su circunstancia y a su Dios. Reclamó su sanidad, más por lo que su angustia le provocaba que por ser un hombre de fe.

 

Creer en Dios es mucho más que pensar que Dios existe.

Es la certeza de que la Palabra revelada por medio de Jesucristo que encontramos en la Biblia es real… es verdad. Entonces es cuando depositar nuestra confianza en Dios se profundiza se afianza y se transforma en fidelidad.

 

La gente de fe responde con fidelidad a la fidelidad de Dios.

 

¿Cuántas veces dudaste? ¿Cuántas otras necesitaste volver a creer?

La vida cristiana no siempre es lineal o pareja porque muchas veces deseamos o necesitamos creer más confiar más y ser más fieles respondiendo a la inmensa ternura de Papá.

 

Durante el 2020 viví todo tipo de situaciones y la mayoría de ellas desafiaron mi fe. Como aquella tarde, triste, diferente, complicada, con tantas emociones y pensamientos encontrados en que las noticias eran totalmente desalentadoras.  La esperanza y la triste realidad se juntaban y me resultaba muy difícil encontrar equilibrio en mis pensamientos. 
Entonces tomé un minuto para reflexionar y me pregunté ¿dónde está mi fe? ¿Creo o intento creer?  “
Necesito creer que de verdad creo”

Parece un juego de palabras, pero realmente miré en mi interior para reconocer si verdaderamente estaba asentada en mis convicciones, si puedo en la vida diaria reconocer la mano de Papá asistiéndome. 

Finalmente creo que todos descubrimos que cuando la vida es más difícil se descubre la verdadera fe.

Hoy me afirmo en sus promesas y entonces logro estar donde debo estar…

Entonces la palabra del Señor vino a Isaías: «Ve y dile a Ezequías que así dice el Señor, Dios de su antepasado David: “He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; voy a darte quince años más de vida. Y a ti y a esta ciudad los libraré de caer en manos del rey de Asiria. Yo defenderé esta ciudad. Y ésta es la señal que te daré para confirmar lo que te he prometido: Haré que en la escala de Acaz la sombra del sol retroceda las diez gradas que ya ha bajado.”» ¡Y la luz del sol retrocedió las diez gradas que ya había bajado!

Isaías 38: 4-8 NVI

(Énfasis del autor)

 

Finalmente Ezequías recibió el premio de su fe. Creyó y desafió a Dios. Pidió y recibió. En medio de su gran tristeza su fe se potenció.

 

Que al comenzar este año puedas volver a depositar tu vida en las manos del Señor de Señores. Tomá tiempo para deslizarte en sus brazos y decirle con amor a Papá: “una vez más decido creer en vos”

No sabemos que viviremos mañana, el futuro es una incógnita indescifrable, pero Dios sigue siendo Dios… sus Palabras Eternas están intactas y si vos y yo podemos atrevernos desafiarnos y … descansar en Él, vamos a recibir la paz de “vivir un día a la vez”

 

Ruth O. Herrera

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