diga el débil: Fuerte soy.

                                                                     Joel 3:10b RVR60

(Énfasis del autor)

En tiempos normales empezábamos en el mes de enero comenzábamos con energías y sueños renovados pensando en qué planes concretaríamos durante el año. A medida que el calendario avanzaba veíamos que algunas cosas las lográbamos y otras quedaban en el camino, llegábamos a fin de año cansados de las innumerables actividades y obligaciones diarias, deseando hacer la pausa de las vacaciones para retomar fuerzas… Eso con la pandemia también cambió.

Los planes previos quedaron en pausa y hubo que acomodarse como se pudo, lo que ocasionó un esfuerzo extra para tratar de compaginar nuestra vida cotidiana con los nuevos desafíos que se presentaron en un escenario que se modificó drásticamente de un día para otro.

Aún no sabemos cuánto tiempo durará esta nueva normalidad como suele decirse, lo que sí está claro es que expuso nuestra debilidad como nunca antes.

El desconcierto, el temor y la incertidumbre permearon las vidas de todos hasta de los que parecían más estables y seguros. Como cristianos que vivimos la misma realidad que todos, porque estamos en el mundo, aunque sin ser del mundo, podemos acudir a La Palabra que en toda ocasión nos ofrece recursos necesarios para atravesar los tiempos que nos toquen vivir.

Cuando la Biblia menciona “diga el débil: fuerte soy”, Dios está esperando que lo hagamos.

Es raro, se nos pide declarar exactamente lo contrario a la lógica humana, a lo que probablemente pienses o sientas en la situación que estés atravesando. Pero hay una razón para que esto pueda ser verdad para nosotros. No se trata de hacer declaraciones positivas para darnos ánimo o convencernos de algo que no somos negando nuestra propia realidad.

¿Qué significa entonces? Es llamar a lo que no es como si fuera, elegir andar por fe y no por vista. Confiar en que nuestro Dios puede hacer lo imposible, porque de hecho nos ve de manera muy distinta a como nosotros o los demás nos ven.

Gedeón, cuyo nombre significa “destructor”, “guerrero poderoso” o “el que humilla”, se veía a sí mismo pobre y era muy inseguro, esto se ve en los versos siguientes, ante la visita del ángel pidió tres veces prueba de que realmente Dios lo enviaba a luchar.

He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.

Jueces 6: 15b RVR60

Sin embargo, Dios lo declara “esforzado y valiente”, otras versiones dicen “valiente guerrero” u “hombre valiente y aguerrido”.

Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.

Jueces 6:11-12 RVR60

(Énfasis del autor)

Es en términos espirituales que nuestra debilidad se convierte en fortaleza, declaramos conforme a lo que Dios hará en nosotros y por nosotros. Nuestras debilidades, inseguridades y limitaciones se pueden convertir en fortaleza cuando se convierten en el motor principal que nos lleva a orar y a depender de aquel quien vive en nosotros y quiere mostrar Su poder a través de nuestras frágiles vidas. Aunque esas limitaciones sigan existiendo.

Eso es lo que experimentó el apóstol Pablo, aunque era un hombre de oración, y había tenido grandes experiencias espirituales, sin embargo había orado por un tema que no fue respondido como él esperaba. 

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

2° Corintios 12: 9 RVR60

(Énfasis del autor)

El poder de Dios se perfecciona en la debilidad, no es que la pasa por alto ni la niega. Cuenta con ella pero la trasciende. ¿Quién diría que el muchacho inseguro y miedoso que le pidió tres veces confirmación para saber si realmente Dios lo enviaba a luchar estaría en la galería de los hombres de la fe? ¡Insólito! Sin embargo el autor de la epístola de Hebreos lo menciona en la misma lista que a David que fue un guerrero experimentado…

Cuando Gedeón tuvo certeza de que Dios lo enviaba, pudo confiar, sacar fuerzas de debilidad y hacerse fuerte “en batalla”.

¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

Hebreos 11: 32-34 RVR60

(Énfasis del autor)

Esa misma fuerza está disponible para vos y para mí, si a pesar de nuestras inseguridades, intentos fallidos y debilidad seguimos confiando en el que nos declara fuertes y valientes.

 

Mónica Lemos

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