Descansar

Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. 

                                                                                                                        Salmo 37:5 RVR 1960

En otro pasaje también leemos: Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados. Proverbios 16:3

Esta es la receta de nuestro éxito, encomendar. Esto significa: delegar, comisionar, encargar, confiar… En mis palabras yo diría “realmente descansar”. Darle a Papá la autoridad de hacer y deshacer, de comenzar y terminar, de guiar cada día mientras dependemos de Él.

Escrito o leído suena hermoso, pero en la práctica diaria no hacernos cargo al punto de perder la paz es lo más común. Al menos a mí me cuesta no sentirme muchas veces abrumada aún sabiendo y creyendo en Su soberanía.

Hace algunos años compartí un relato que quisiera que recordáramos juntos y que pudieras meditar en el plan completo que Papá tiene, aun cuando “en el mundo tenemos aflicciones y no podamos experimentar profundamente que Jesús venció”. Y creo que es porque, aunque vos y yo “sabemos en quién hemos creído” seguimos siendo humanamente tan débiles.

“Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella, debajo de su falda. Una tarde sentado a sus pies le pregunte qué estaba haciendo y me respondió que estaba bordando. 

Como era pequeño, observé el bordado de mi mamá desde abajo, entonces le dije: ¿Por qué tu trabajo es tan feo y desprolijo?, porque solo veía, desde mi perspectiva, hilos enredados y sin sentido. Ella me sonrió, y mirándome con paciencia me dijo: “Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi falda y te dejaré ver desde arriba mi trabajo”.  

Me fui al patio, pero me seguí preguntando por qué ella usaba hilos de colores oscuros y claros al mismo tiempo y porqué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba.  

Más tarde ella me llamó: “Hijo, ven y siéntate en mis piernas.”   Y de inmediato me sorprendí al ver el hermoso atardecer que había bordado, perfecto en la combinación de los colores y en su diseño. No podía creerlo; desde mi perspectiva solo veía hilos enmarañados que no tenían sentido. 

Entonces ella me dijo: “Lo que viste desde abajo era confuso y desordenado, pero no te diste cuenta que yo tenía un plan, un diseño, un dibujo que se veía muy claro desde arriba.”  

Autor desconocido

Encomendar a alguien un trabajo es poner nuestra absoluta confianza en él, creyendo que puede hacerlo bien. Si verdaderamente descansamos en eso, dejaremos de preocuparnos por esa tarea. Es dejar de creer solo en nuestra habilidad para delegar y hasta descansar. 

Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en Él, y él actuará en tu favor…

Salmo 37: 5 TLA

Si podemos realmente delegar a Dios nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestros sueños, temores y capacidades, entonces Él se va a poder ocupar. 

Entregar algo o delegar una tarea sin confiar, seguramente nos dejara una preocupación mayor que si nosotros mismos nos ocupáramos… o sea, no tendría mucho sentido.

Nuestra preocupación debe estar en mantenernos en intimidad y alimentar nuestra fe.

Ahora, insisto como en la lectura de ayer en la importancia de tener un entorno de fe y amistad nos puede reenfocarnos todo el tiempo. Porque como en la historia anterior, cuando el niño no entendía el enlace de los hilos la madre lo ayudo a verlo desde otra perspectiva.

Es que cuando veo mi montaña pegada a mis ojos necesito alguien que la vea con la distancia suficiente para ver el paisaje completo… pero a la vez y mientras tanto, se siente cerca mío.

Muchas veces vi el bordado del lado equivocado y la montaña tan cerca que parecía aplastarme, pero hubo quienes me ayudaron a descansar en las promesas, a encomendar mis días y no esperar sola que Papá “haga”

Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.

Salmo 37: 5-6 NVI

Depender del Señor, y reconocer su voluntad es la clave para empezar cada día con mayores garantías y más descanso. Proponete buscar intensamente a Dios, plantea cada nuevo día dispuesto a tener a Dios como socio en cada decisión y a descansar en sus maravillosas obras. En cuanto te dispongas a confiar y a tirarte en sus brazos, la clave de «EL HARÁ» estará en marcha.

Ruth O. Herrera

Leave a Reply

Your email address will not be published.