Ahora pues, así dirás a Mi siervo David: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Yo te tomé del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueras príncipe sobre Mi pueblo Israel. He estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y haré de ti un nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Asignaré también un lugar para Mi pueblo Israel, y lo plantaré allí para que habite en su propio lugar y no sea removido más. Tampoco los malvados los oprimirán más como antes, como desde los días que ordené que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israel; y someteré a todos tus enemigos. Además, te hago saber que el Señor te edificará una casa.
1° Crónicas 17:7-10 NBLA
(Énfasis del autor)
Hay un texto en el Antiguo Testamento que cuenta un episodio en la vida del rey David, quien después de haber vencido a sus enemigos estaba en el palacio y comenzó a hablar con el profeta Natán. El rey observaba su propia casa y la comparaba con el Arca del Pacto, el lugar donde habitaba la presencia de Dios, la cual estaba debajo de una carpa o tienda que permitía su traslado de un lado a otro. Esto despertó su deseo de edificar una casa para Dios. A Natán le pareció bien. Pero, es interesantísimo que esa misma noche el profeta recibe palabra de Dios para David y le dice entre otras cosas «David vos no me vas a edificar casa a mí, Yo te voy a edificar casa a vos»
David tenía en su corazón la propuesta de hacerle casa para Dios. Y Dios le dice a través del profeta Natán «No te preocupes, esa no va a ser tu tarea», tu descendencia, me va a edificar casa. El rey es sorprendido por la respuesta divina y más adelante comprende y adora a Dios porque entiende que no le estaba hablando de una casa terrenal sino de una casa espiritual y eterna.
¡Qué bueno es saber que ya desde el Antiguo Testamento la salvación estuvo presente en la vida de los hombres! Esto se revela en el Nuevo Testamento con mayor claridad para nosotros. Cuando Jesucristo viene a nuestras vidas comienza a producir cambios, esto es algo progresivo en todos aquellos que hemos nacido de nuevo y caminamos con Él.
Pastor Milton Cariaga
Nuestro Dios es un Dios que siempre toma la iniciativa y provee para todas nuestras necesidades. Pero generalmente las personas creen que tienen que hacer algo para Dios, esforzarse para llegar a Él. Esto impregna la cultura religiosa y está profundamente arraigado en la sociedad. Esta cultura del “hacer” también puede tener una motivación de amor y agradecimiento, como vemos en el caso de este rey. David pensó que no estaba bien que él viviera en un lujoso palacio y que el Arca no tuviera un lugar semejante para vivir y se le ocurrió una buena idea ¡yo te voy a construir un lugar digno de ti! Hasta a un profeta como Natán le pareció que David tenía razón y lo alentó, pero…Dios pensaba diferente y así se lo hizo saber a su profeta para que transmitiera ese mensaje al rey.
Y a través de Natán le recuerda a David una serie de hechos históricos. En cuanto a él, lo había sacado del anonimato del campo, de sus tareas rutinarias como pastor de ovejas para ponerlo como rey de una nación, le había dado victoria sobre todos sus enemigos y lo engrandecería aún más en el futuro ya que le «edificaría casa» otras versiones dicen: «te daré descendientes», «te edificaré una dinastía». También continuaría su obra en los suyos, iba a asignarle un lugar físico a su pueblo, un territorio donde habitaran seguros. En el pasado, el Arca del Pacto había ido de un lugar para otro, y Él no había pedido que le construyeran casa. En pocas palabras, muy concretas El dueño de todo el universo estaba compartiendo sus planes con David.
¿Estaría enojado? Cada uno puede tener diferentes opiniones de la actitud del rey… ¿Qué pensás de esto? ¿Dios estaba ubicando a David en su lugar? Sinceramente creo que Papá le estaba dando una lección al rey, El Creador de todas las cosas no estaba preocupado por tener una casa de cedro bien ornamentada, no la necesitaba y nunca la había pedido.
Siglos más adelante, en un contexto muy diferente, el apóstol Pablo se expresaba en el mismo sentido
Es el Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él. Puesto que él es Señor del cielo y de la tierra, no vive en templos construidos por manos humanas. Él no necesita nada de los seres humanos; al contrario, les da a todos vida, aire y todo lo necesario.
Hechos 17: 24-25 PDT
(Énfasis del autor)
Dios sigue siendo Aquel que ama y da incondicionalmente. Siempre se asegura de que tengamos todo lo necesario para vivir nuestra vida de acuerdo a Su diseño, para poder llevar a cabo el propósito por el cual nos puso en esta tierra. Él no necesita que le construyamos lugar donde habitar. Su mayor deseo es habitar en nuestra casa, en nuestro interior, en nuestra vida, en nuestra familia. Papá sigue abocado a la tarea de construirte, o si preferís el término, de reconstruirte, de edificarte progresivamente hasta que llegues aser la persona que Él deseó que fueras desde que te formó en el vientre de tu mamá.

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