Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes.
Salmo 27.13 NVI
Continuar caminando. Seguir sembrando. Esperar el fruto. En la Biblia tenemos muchas imágenes que nos hablan de la valentía de seguir adelante.
Podemos estar con la sensación de un camino que no tiene muchas salidas. Incluso de amenazas que nos angustian. Sin embargo, al igual que el salmista podemos declarar
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién podría yo temer?
Salmo 27.13
Este Salmo en el que David declara su confianza en el Señor, lo hace en medio de una situación llena de adversidades. Podemos identificarnos con él, en esta diversidad de sentimientos que lo atraviesan y expresar del mismo modo el deseo de habitar en su presencia.
Le he pedido al Señor, y sólo esto busco: habitar en su casa todos los días de mi vida, para contemplar su hermosura y solazarme en su templo.
Cuando vengan los días malos, él me esconderá en su santuario; me ocultará en lo más recóndito de su templo, me pondrá en lo alto de una roca.
Salmo 27: 4y5
El lugar que habitamos, justamente se opone a un lugar de estadía pasajera. No hacemos turismo en nuestra propia casa.
El lugar que habitamos es NUESTRO HOGAR.
Es el lugar de permanencia y de llegada, de actividad y de descanso, de pensar y de accionar.
Habitar, estar sumergidos en la presencia del Señor, no es negar la realidad; es saber de su cuidado constante, es vivir en lo cotidiano la victoria de Cristo.
Es pararnos firmes en la Roca, permitir que nos sostenga y esperar solo en Él.
¡Espera en el Señor! ¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento! ¡Sí, espera en el Señor!
Salmo 27.14
Carolina Parisi
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