El último día de la fiesta de las enramadas era el más importante. Ese día, Jesús se puso en pie y dijo con voz fuerte: «El que tenga sed, venga a mí. Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí. Así lo dice la Biblia.»

Al decir esto, Jesús estaba hablando del Espíritu de Dios, que recibirían los que creyeran en él. Porque mientras Jesús no muriera y resucitara, el Espíritu no se haría presente.

Juan 7: 37-39 TLA

(Énfasis del autor)

 

No hay duda de que cuando hay sequía la tierra comienza a morir. El agua es en todo sentido nuestra fuente de vida, por eso es tan significativo que Jesús asocie al obrar del Espíritu Santo con un río abundante.

Jesús ofreció agua de vida a la mujer samaritana, actualizando la profecía de Isaías:

 

Yo te guiaré continuamente, te daré comida abundante en el desierto, daré fuerza a tu cuerpo y serás como un jardín bien regado, como un manantial al que no le falta el agua.

Isaías 58: 11 DHH

 

Una y otra vez en la Biblia encontramos la imagen del agua como sinónimo de vida abundante

 

Voy a ser para Israel como el rocío, y él dará flores, como los lirios. Sus raíces serán tan firmes como el monte Líbano; sus ramas se extenderán hermosas como las ramas del olivo, y será su aroma como el de los cedros del Líbano.

Oseas 14:5-7 DHH

 

El pueblo judío experimentó en forma concreta como aun en los lugares más áridos Dios puede dar agua en abundancia.

 

—¡Tenemos sed! ¡Danos agua! Moisés les contestó: —¿Y por qué me reclaman a mí? ¿Por qué dudan del poder de Dios?

 

Dios le contestó —Quiero que lleves a los israelitas hasta la montaña de Horeb. Allí estaré esperándote, sobre la roca. Tú adelántate, y llévate a algunos de los jefes del pueblo. Llévate también la vara con la que convertiste en sangre el agua del río Nilo. Cuando llegues allá, golpea la roca con la vara. Así saldrá agua de la roca, y todos podrán beber.

Éxodo 17: 2b, 5-6 TLA

(Énfasis del autor)

 

El mundo puede llegar a ser muy pesado, oscuro. En este tiempo diferente podemos verlo todos los días cuando transitamos por la calle, más allá de las noticias que nos muestran los medios de comunicación.  Pero al ir a la presencia de Dios y permitirle nutrir y “empapar” tu vida, entonces esa misma realidad te parecerá diferente, te vas a levantar de la sequedad y tu ánimo será distinto.

Cambia tu sequía por el río de Dios.

 

Somos posibilidad de cambios, podemos pasar inadvertidos y estar casi secos, pero nuestro potencial en Cristo está intacto. 

 

Vivimos tiempos convulsos y difíciles. Somos ‘llamados de las tinieblas a luz’ en medio de ‘un pueblo sin esperanza’; ‘una nación santa’ dentro de ‘una nación sin Cristo’; “un pueblo escogido” y hoy también de manera absolutamente visible, parte de ‘un pueblo, una sociedad sin rumbo cierto’.

Nuestros vecinos seguramente no identifiquen que ‘tienen sed del Dios vivo’, muchos no lo pueden reconocer.

A vos y a mí sin duda, en mayor o menor medida, la realidad nos entristece y preocupa, justamente por eso es urgente que ‘de nuestro interior corran ríos de agua viva’; que seamos ‘sal y luz”; que compartamos nuestro pan con el necesitado y desatemos esperanza. Que creamos en lo que creemos y anunciemos el amor de Dios.

 

Si a tu alrededor la tierra se está resquebrajando tenés la respuesta concreta para que vuelva a nutrirse de fe, alegría, confianza, salud…

 

Que tu oración y la mía hoy sea autorizar al Espíritu Santo para que brote de manera caudalosa a través de nuestras palabras, pensamientos y actitudes.  Porque indudablemente tenemos la capacidad de regar a nuestra familia, amigos, contactos, vecinos, exactamente con lo que necesitan.

 

Ruth O. Herrera

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.