Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús
Filipenses 2.5 (RVR)
Recordamos el ministerio de Jesús como plagado de momentos realmente impactantes, maravillosos, sobrenaturales. ¡Como el día que alimentó a más de cinco mil personas! El día que el clima, lluvia, viento, marea se sujetaron a su autoridad y cesó la tormenta. Sus enseñanzas, sus famosos sermones, el uso magistral de las parábolas, los relatos.
… en el camino, cuando fue a tomar agua, de pasada por algún lugar; Jesús se encontró con personas de lo más variadas y se detuvo por ellas.
Se detuvo por mujeres y eso ya era un montón en esa época, en ese contexto, les dio un lugar al considerarlas. Les hizo preguntas y escuchaba sus respuestas.
Se detuvo por los niños. Hoy casi nos parece obvio, natural, sin embargo, fue el Cristo un pionero en esta cuestión de darle a “la niñez” un espacio cuando los menciona y dice que quiere acercarse a ellos.
Se detuvo por hombres leprosos, por traidores, por politicos corruptos, por militares, por padres de familia, por libres y esclavos.
A todos los abrazó, a todos ellos llegó el reino de Dios. Para cada uno el encuentro con el Hijo de Dios trajo salvación, salud completa a sus vidas, vida abundante que luego contagiaron a quienes tuvieron a su alrededor.
En tu lugar, hoy, Jesús, aquel en quien todas las cosas fueron creadas y se sostienen, hace un alto por vos.
Comenzá el día en la intimidad del Amado y pedile seriamente que ese encuentro tenga fruto, que puedas llevar el reino de Dios a las personas que te encuentres en el camino, sin importar quien sea. Permití que otros vean a Jesús en vos.
Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. 16 De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.
Mateo 5: 15 y 16 (NTV)
Carolina Parisi
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