«Mi corazón se alegra en el Señor; en él radica mi poder. Puedo celebrar su salvación y burlarme de mis enemigos.» Nadie es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él!

1° Samuel 2: 1-2 NVI

(Énfasis del autor)

Debemos romper la sequedad, la aridez, para experimentar el nacimiento de algo nuevo en medio de la esterilidad. Ella tuvo que reconstruir el altar de adoración y reconocimiento de la autoridad de Dios en su vida, pero fue bendecida en gran manera. Ana cantó al Señor, adoró a Dios en su corazón, lo exaltó y se regocijó en Él, en Su poder

Nuestro Creador nos hizo a su imagen y semejanza. Volcó en nosotros todas las emociones, la sabiduría, el conocimiento, el saber ¡Cuántas cosas son esencia de Dios y Él las puso en nosotros! Eso debe ser activado en una relación con nuestro Padre del cielo.

La pandemia sacó a la luz muchos conflictos, situaciones que no estaban bien en los hogares y de pronto las discusiones y las peleas los alejaron más. Quizás esos problemas estaban escondidos, latentes, no fueron tratados a tiempo, derramados delante de Dios para que Él interviniera. Entonces llegó la esterilidad y debilitó las relaciones personales, perjudicó la convivencia, mató el humor, la esperanza comenzó a desdibujarse y de pronto se dejó de lado la adoración, el conflicto fue escalando y adquirió más peso en el corazón que la convicción de que Dios siempre tendrá una palabra para sostenernos, para que en Su presencia se produzcan resultados diferentes.

 Pastor Milton Cariaga

Vivimos nuestros días entre el estudio, el trabajo, el hogar, el ministerio y de pronto sucede algo que desbarata nuestros planes o que tal vez reduce nuestra vida a escombros. Aunque Dios parece lejano, podemos estar seguros de que está muy cerca. Sin embargo, es posible que algunas expectativas equivocadas nos impidan ver con claridad. Cuando eso sucede podemos tomar tres decisiones prácticas para enfrentar esas luchas y recuperarnos de las circunstancias que trastocan nuestra vida.

-Decidamos ver la vida a través de los ojos de Dios.

No es fácil, porque no forma parte de nuestra naturaleza. Permitamos que Él eleve nuestra perspectiva través de Su Palabra. Oremos y pidámosle que transforme nuestra manera de pensar, dándole una perspectiva eterna y divina. Papá siempre responderá una oración como esa.

-Renunciemos a nuestras expectativas.

Tratar de cambiar el universo para que funcione como nos gustaría nos agota y nos frustra. Cuanto más pronto aceptemos la situación como es y no como quisiéramos que fuera, más rápido empezaremos a cambiar desde adentro. Dejemos que el Señor nos muestre Su plan, que abra nuestros ojos al futuro que Él desea para nosotros.

– Aceptemos la resurrección de Jesús y entreguemos nuestro futuro a ella.

Una fe genuina transformará radicalmente toda perspectiva de la vida. Jesús venció al pecado y a la muerte. Su resurrección es la que nos da vida, esperanza y razones para seguir adelante cuando todo parece imposible. Cristo nos ofrece la misma vida eterna y abundante de la que Él disfruta.

(Adaptado de: Jesús. La vida más grande

de todas Charles Swindoll)

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