Además, hermanos, alégrense de estar unidos al Señor. A mí no me molesta repetirles lo que ya les había escrito, y a ustedes les hace bien que lo repita.
Filipenses 3: 1 TLA
(Énfasis del autor)
Si sos parte de los grupos pequeños que estamos estudiando la carta a Los Filipenses coincidirás conmigo que la personalidad de Pablo se evidencia más tierna que en otras epístolas. Su insistencia por aconsejar y alentar a la iglesia a disfrutar y encontrar la verdadera felicidad que da Cristo es notoria.
El apóstol de modo paternal les enseña y direcciona hacia un gozo indestructible aún a pesar de la discriminación y hasta persecución que vivían al declararse unidos a una nueva expresión de fe… una religión desconocida. Así que los desafía a hacer visible una marca que los caracterizara: “gozo, esperanza y firmeza”. Jesús mismo lo había adelantado y no fue una experiencia solo de los discípulos frente a su muerte y resurrección, cada cristiano lo vivió y vive hasta hoy.
Ciertamente les aseguro que ustedes llorarán de dolor, mientras que el mundo se alegrará. Se pondrán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría.
Juan 16: 20 NVI
“Hay una cierta indestructibilidad en el gozo cristiano; y es así porque el gozo cristiano es en el Señor. Su base es que el cristiano vive constantemente en la presencia de Jesucristo. Puede perder todas las cosas, y aun las personas, pero no puede perder nunca a Cristo. Y por tanto, hasta en circunstancias en las que el gozo parecería imposible, y parecería no haber nada más que problemas y dolor, el gozo cristiano permanece, porque todas las amenazas y los terrores y los problemas de la vida no pueden apartar al cristiano del amor de Dios en Jesucristo su Señor”
W. Barclay
¿Quién podrá separarnos del amor de Jesucristo? Nada ni nadie. Ni los problemas, ni los sufrimientos, ni las dificultades. Tampoco podrán hacerlo el hambre ni el frío, ni los peligros ni la muerte.
Romanos 8: 35 TLA
¡Sí!, no cabe ninguna duda. Pablo supero sus propias circunstancias, de hecho, terribles circunstancias y descubrió el gozo, la paz y la esperanza más absolutamente real justamente por vivir tantas crisis.
Cada individuo convertido al evangelio debía enfrentar de una u otra manera la oposición social y tenía que liderar cambios y el descubrir ese gozo era uno de los principales. Eran vistos como una amenaza para el sistema que movía al mundo, por eso no podían verse como pequeños cristianos deprimidos, pasando desapercibidos, o como invisibles ante la realidad. Aun ante intimidaciones y peligros, la iglesia se mostraba y lideraba a través del mensaje de la paz
No es cuestión de doctrina, sino de poder, convicción y obediencia, que da como fruto el gozo del Señor.
Ahora es claro que vos y yo sufrimos, lloramos, nos desanimamos y somos vulnerables a esta realidad que hasta parece aplastarnos.
Sé bien como es… la enfermedad trae preocupación, la preocupación atrae el temor, el temor se convierte en miedo y parece paralizar por momentos la fe. Alrededor de mí, entre mis amigos, familia, cercanos y no tanto este tiempo ha sido y es casi desbastador. Por eso necesito leer, comprender y asimilar lo que el apóstol Pablo e dijo a sus amigos, como si vos y yo fuéramos parte de aquella congregación incipiente, y el líder nos diga una y otra vez: “hermanos, alégrense de estar unidos al Señor”
Esta es una condición que les pertenece a quienes son parte de la familia de Cristo, a los ciudadanos del Reino de Dios.
Hoy las diferencias son muchas, pero las oportunidades iguales, porque la gente sigue caminando y viviendo “como ovejas sin pastor”
Te invito y propongo que repitas todas las veces que te sea posible a quienes están tristes: “Hay una alegría y una paz que no se pierde ni se acaba… es la de estar unido a Cristo”
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