Así ha dicho Dios el Señor, el Santo de Israel: «La salvación de ustedes depende de que mantengan la calma. Su fuerza radica en mantener la calma y en confiar en mí.»
Isaías 30.15 RVC
¿Por qué hablaba al principio del mensaje de las personas que están trabajando en algún área y están cansadas, agotadas? porque en la historia del éxodo del pueblo de Israel desde Egipto hasta la tierra prometida hay un líder, una persona que le creyó a Dios, que puso fuerzas, que quizá puso hasta fuerzas desmedidas desde lo natural; que por eso en el trajín diario de tratar de llevar la verdad al pueblo y que puedan palpar la relación con Dios quedó gastado, molido. Ese líder fue Moisés y de él quiero hablarte.
Pastor Cristian Centeno
Ayer te decía que cuando estamos muy cansados, agotados, no podemos tomar buenas decisiones. Hay muchos ejemplos de esto. Para seguir con el ejemplo de Moisés del cual nos habló el Pastor Centeno vamos a atisbar como por una ventana imaginaria un momento de su historia, vamos a ver en qué situación estaba, la decisión que tomó y las consecuencias que tuvo…
Toda la comunidad israelita partió del desierto de Sin por etapas, según lo había ordenado el Señor. Acamparon en Refidín, pero no había allí agua para que bebieran, así que altercaron con Moisés. —Danos agua para beber —le exigieron. — ¿Por qué pelean conmigo? —Se defendió Moisés—. ¿Por qué provocan al Señor? Pero los israelitas estaban sedientos, y murmuraron contra Moisés.—¿Para qué nos sacaste de Egipto? —reclamaban—. ¿Solo para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado? Clamó entonces Moisés al Señor, y le dijo:—¿Qué voy a hacer con este pueblo? ¡Solo falta que me maten a pedradas! —Adelántate al pueblo —le aconsejó el Señor— y llévate contigo a algunos ancianos de Israel, pero lleva también la vara con que golpeaste el Nilo. Ponte en marcha, que yo estaré esperándote junto a la roca que está en Horeb. Aséstale un golpe a la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo. Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel.
Éxodo 17: 1-6 NVI
El pueblo tenía necesidades y se quejaba, exigía respuestas inmediatas, y hasta le decían muchas cosas injustas. En esta etapa Moisés no sabía qué hacer e hizo lo que había que hacer, buscó al Señor, hizo lo que le ordenó y el pueblo tuvo agua. Pero cuando las situaciones de incertidumbre y las carencias se repiten y no sabemos cuándo van a terminar podemos volvernos irritables y eso fue lo que le sucedió nuevamente al pueblo y, en esta ocasión también a Moisés ¡nada menos que alguien a quien la misma Biblia define como un hombre manso!
El primer mes del año, toda la comunidad de Israel llegó al desierto de Zin y acampó en Cades. Mientras estaban allí, Miriam murió y la enterraron. Ya que en ese lugar no había agua para que el pueblo bebiera, la gente se rebeló contra Moisés y Aarón. El pueblo culpó a Moisés y dijo: «¡Si tan solo hubiéramos muerto con nuestros hermanos delante del Señor! ¿Por qué trajiste a la congregación del pueblo del Señor a este desierto para morir, junto con todos nuestros animales? ¿Por qué nos obligaste a salir de Egipto y nos trajiste a este terrible lugar? ¡Esta tierra no tiene grano ni higos ni uvas ni granadas ni agua para beber!». Entonces Moisés y Aarón se apartaron del pueblo y fueron a la entrada del tabernáculo, donde cayeron rostro en tierra. Allí la presencia gloriosa del Señor se les apareció, y el Señor le dijo a Moisés: «Tú y Aarón tomen la vara y reúnan a toda la comunidad. En presencia de todo el pueblo, háblale a la roca y de ella brotará agua. De la roca proveerás suficiente agua para satisfacer a toda la comunidad y a sus animales». Así que Moisés hizo lo que se le dijo. Tomó la vara del lugar donde se guardaba en la presencia del Señor. Luego él y Aarón mandaron a llamar al pueblo a reunirse frente a la roca. «¡Escuchen, ustedes rebeldes!—gritó—. ¿Acaso debemos sacarles agua de esta roca?». Enseguida Moisés levantó su mano y golpeó la roca dos veces con la vara y el agua brotó a chorros. Así que toda la comunidad y sus animales bebieron hasta saciarse. Sin embargo, el Señor les dijo a Moisés y a Aarón: «¡Puesto que no confiaron lo suficiente en mí para demostrar mi santidad a los israelitas, ustedes no los llevarán a la tierra que les doy!»
Números 20:1-12 NTV
Moisés venía liderando al pueblo desde hacía años, los primeros tiempos hacía todo él solo, luego su suegro lo aconsejó y repartió la tarea…sin embargo todo ese tiempo acumulado lo fue desgastando, además de todo, este pasaje nos cuenta que murió su hermana Miriam. O sea, tanto él como Aarón no estaban en las mejores condiciones emocionales para seguir recibiendo quejas, acusaciones y demandas. Aun así recurrieron al Señor, se postraron ante Él y el Señor volvió a dar instrucciones claras, que fueron obedecidas…a medias… Moisés obedeció en tomar la vara, pero estaba muy irritado, les gritó unas cuantas verdades y golpeó la roca dos veces.
¿Brotó agua? Sí, a chorros y bebieron todos hasta saciarse. Sin embargo Dios les reclamó a estos líderes que no habían confiado en Él lo suficiente…y por lo tanto no liderarían al pueblo para entrar en la tierra prometida.
Es profundamente desconcertante pensar que, por un lado el Señor hace el milagro igual y por otro lado, los saca del liderazgo…
Moisés estaba de duelo, desgastado, y con sus emociones al límite. ¿Te suena familiar? Cuando leo textos como este agradezco profundamente vivir en tiempos de gracia. Jesús una y otra vez renueva las oportunidades de servicio y ministerio a pesar de… pero no puedo dejar de pensar que esta historia está registrada por alguna razón, precisamente para mostrarnos que el dejarnos llevar por el cansancio hace que tomemos malas decisiones, y que esas decisiones muchas veces tienen consecuencias no deseadas, no solo para nosotros sino para aquellos que nos rodean.
Así ha dicho Dios el Señor, el Santo de Israel: «La salvación de ustedes depende de que mantengan la calma. Su fuerza radica en mantener la calma y en confiar en mí.» Pero ustedes no quisieron obedecer,
Isaías 30.15 RVC
La palabra salvación implica también el concepto de salud, nuestra salud depende de que mantengamos la calma ¿Qué es calma? Lo contrario del nerviosismo o la irritabilidad. Una vez más La Escritura nos recuerda que nuestra fuerza (fortaleza en otras versiones) está en mantener la calma y seguir confiando en Papi.
¿Es difícil? Sí, pero de ello depende nuestra salud, por eso es importante permitir que el Espíritu Santo se abra paso a través de nuestras limitaciones y plante la bandera de la calma y la confianza.
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