Y el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él y a voz en cuello proclamó: “Este es aquel de quien yo decía: “El que viene después de mí es superior a mí, porque existía antes que yo”. De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia, pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.

Juan 1: 14-18 NVI

Énfasis del autor

Un día apareció Juan el Bautista gritando por las calles un mensaje de arrepentimiento. Ese mismo hombre, al cual Jesús reconoció como el más grande de los profetas, al ver al Señor exclamó:

Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: “¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!

San Juan 1:29 NTV

“El mensaje de Jesús era la gracia. Era salvación para todos aquellos que creían en Él. Era misericordia, compasión y perdón para todos los que pusieran su fe en Él.

Jesús fue la personificación y la encarnación de la gracia. En otras palabras, Jesús mismo es el mensaje. Jesús es el propósito y el punto. El mensaje no es una simple doctrina o dogma. No es cambio de comportamiento. El mensaje es que sin importar quién seas o cuánto lo hayas arruinado todo, la gracia y el perdón están disponibles en Jesús.

Por esto Jesús vino a la tierra en forma física, tangible, humana. Él no vino simplemente a contarnos acerca de la gracia, sino a, literalmente, ser la gracia por 33 años. Su vida era su mensaje, y Su mensaje da vida. Cuanto más seguimos a Jesús, más encontramos nuestras vidas definidas y transformadas por el amor y la gracia de Dios.

La vida de Jesús es el mensaje de la gracia. Es un mensaje de la incondicional e interminable aceptación de Dios, basada en su gracia y recibida a través de la fe en Cristo. (…) una cosa es estar de acuerdo con la gracia o incluso recitar textos bíblicos acerca de la gracia, pero otra cosa es verdaderamente entenderla y vivirla.

Excepto Jesús, no existe algún tipo de “buena persona”. No hay distinción entre gente justa y gente injusta, tampoco entre gente sana y gente enferma. Sin la gracia de Jesús, solo hay una categoría de personas: pecadoras. Enfermas. Injustas. Muertas, para ser exactos.

Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento

Lucas 5: 31 y 32 RVR60

Jesús estaba tratando de comunicar su mensaje, pero mucha gente lo perdió. Él estaba diciendo que vino para salvar a todos, pero solo aquellos que reconocían que necesitaban ser salvados lo serían.

Quién es Jesús y por qué vino a la tierra son las mejores noticias que el mundo haya oído. No son noticias duras, malas, complicadas, o aterradoras. Son buenas noticias. El mensaje de Jesús es uno de esperanza, alegría, paz y libertad. (…) El mensaje de la gracia es que tu historia no determina tu destino. (Extraído de Amigo de pecadores, Autor: Rich Wilkerson, JR)

Leave a Reply

Your email address will not be published.