La espera

¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle…

Salmo 43: 5ª RVR1960

Todavía voy a alabarle… Los comentaristas describen a este salmo como la continuación del salmo anterior por su estructura y conexión temática. Lo cierto es que en sus versos describe el dolor, la soledad y la angustia de quien está viviendo un tiempo límite. 

El autor se dirige a Dios describiendo su situación y decepción de los hombres, y muestra su confianza en Él entre su angustia y su esperanza.

Tú eres mi Dios y mi fortaleza: ¿Por qué me has rechazado? ¿Por qué debo andar de luto    y oprimido por el enemigo?Envía tu luz y tu verdad;  que ellas me guíen a tu monte santo,    que me lleven al lugar donde tú habitas.

Salmo 43: 2-3 NVI


La primera parte del salmo está dirigida a Dios pidiendo socorro y justicia, pero después el autor describe lo maravilloso que es estar frente a la presencia de Papá con una poesía magistral.

Al leer este salmo recordé la historia de la mujer adultera llevada por los religiosos frente a Jesús para que la juzgue y condene, y me imaginaba la humillación, el dolor físico y emocional de ella tirada en el piso “esperando una respuesta”. No dice el evangelio de Juan cuanto duró el silencio del Maestro, quizás 2 minutos… o tal vez 30, pero estoy segura que, aunque hayan sido solo unos pocos segundos para ella fue como una eternidad.

¿Qué futuro me espera? ¿Cuánto tiempo más voy a soportar este dolor? Desde el momento en que fue sorprendida hasta que Jesús habló ella vivió la angustia de la muerte física y moral, ¿Qué podía esperar?

Hay otras muchas historias en la Biblia y muchísimas más a través de la historia de personas que al esperar iban perdiendo la vida. Yo misma en los años en los que sufrí depresión tenía la sospecha casi absoluta de que el esperar días mejores era como esperar algo imposible. Recuerdo que muchas mañanas preguntaba: ¿Algún día estaré bien?, y mi esposo me respondía: ¡Sí te lo prometo! Entonces podía enfrentar ese día “esperando”. El gran desafío era como transitar esa espera… Como el salmista, como aquella mujer en el suelo frente a Jesús, como vos y yo.

Por eso el verso que más me impacta de este salmo es “espera, porque todavía puedo adorarle” “Alma mía espera y mientras tanto alaba”. Como en una decisión de expectativa y a la vez de reposo. Una espera envuelta en calma.

Así me presentaré ante tu altar, y allí te alabaré con música de arpas, pues tú eres mi Dios, ¡tú me llenas de alegría!¡No hay razón para que me inquiete!¡No hay razón para que me preocupe! ¡Pondré mi confianza en Dios mi salvador!¡Sólo a él alabaré!

Salmo 43: 4-5 TLA

Esperar no significa tener una actitud pasiva o conformista sino todo lo contrario, saber esperar depende de la ardua labor de creer en la paciencia y alimentar la esperanza de que Dios llega en nuestra ayuda, y mientras esperamos el nuevo día, una mejor temporada, aunque sea bajito seguir alabando.

“Todavía voy a adorarlo” Voy a seguir creyendo, no voy a darme totalmente por vencido.

“Esperar en el Señor no es algo que hacemos porque no tenemos más opción, esperar en el Señor no significa que ya hemos agotado todas las demás posibilidades, esperar en Dios, lo hacemos incluso cuando tenemos otras opciones. (…) La espera tiene la capacidad de sacar lo que hay en nuestro interior, el tiempo de espera va a descubrir nuestros verdaderos intereses e intenciones, la espera tiene la capacidad de revelar si vamos a negar a Dios, es la que va a sacar a la luz los fundamentos de nuestra fe”

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Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.

Isaías 40: 31 LBLA

Finalmente, en el salmista, la mujer adultera y en mí misma se comprobó la promesa del profeta Isaías, y puede cumplirse una y otra vez en tu vida. 

Ruth O. Herrera

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