Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?    Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

Salmo 27:1 RVR60

Esta mañana continuaré lo que compartí con ustedes algunos domingos atrás, acerca de las estaciones  o situaciones por las que pasamos en nuestra vida, ya  sea personales emocionales o espirituales, de manera individual, familiar o aun como iglesia. El texto bíblico que voy a tomar como referencia fue escrito por David y  es el salmo 27.

David reinó en Israel durante 40 años, y durante su vida atravesó diferentes situaciones. Pasó  de ser un pastor de ovejas a ser ungido  como futuro  rey de Israel, en ocasiones tuvo que huir, estuvo refugiado, pasó situaciones difíciles. Ese paso por las diferentes estaciones o circunstancias  le permitió afianzarse en su relación con Dios y en su fe y este salmo nos ayuda a entender un poco la estación que pasaba el salmista. Quizá nosotros podemos vernos reflejados en ella.

Pastor Milton Cariaga

Es frecuente escuchar que la experiencia nos enseña. De hecho, algunos de los escritores más renombrados se han referido a ella de esta manera. Podemos citar por ejemplo a C S Lewis quien dijo:
“La experiencia es un maestro feroz, pero está claro que te hace aprender”.

David había atravesado muchas situaciones de peligro desde su juventud, pero es muy diferente sortear las dificultades que se presentan en tu oficio cotidiano de pastor que tener que esconderte por la persecución injusta de un rey que por celos quiere sacarte del medio, sobre todo si recordamos que aunque Dios mismo lo había designado para ser su sucesor él seguía siendo leal a la autoridad de Saúl  y estaba haciendo las cosas bien. 

En ese tipo de “estaciones” el salmista desarrolló y afianzó su relación con Dios. En la huída, en la soledad, en medio de la injusticia… le tocó atravesarlas y lo hizo dependiendo de Dios y reconociéndolo como Su luz, salvación y fortaleza.

David  derrotó a Goliat, eso le dio fama y lo convirtió en yerno de Saúl y jefe de sus hombres de guerra, pero también era el músico que ministraba al rey con el arpa en los momentos en que su mente estaba atormentada, en uno de esos momentos Saúl intentó matarlo y él tuvo que esquivarlo para salvar su vida, posteriormente tuvo que huir.

¿Cómo se hace para mantener la cordura ante tantas situaciones tan cambiantes? David vivía en un sube y baja constante…se levantaba y no sabía que le depararía el día según el humor de la persona más poderosa de su tiempo.

Hay situaciones que nunca elegiríamos vivir. Momentos que ponen a prueba toda nuestra entereza y que sacuden profundamente nuestra fe.  A veces son  tiempos breves, algunos días de preocupación, otras, no sabemos cuánto tiempo durará la prueba. No hay nada que podamos hacer para solucionar los problemas y renegar de ellos o impacientarnos no va a ayudarnos a salir más rápido.

Tú, Señor, eres mi lámpara;    tú, Señor, iluminas mis tinieblas.

 2 Samuel 22:29 NVI

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