En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho.
Salmo 62: 1-2 RVR60
Este salmo escrito por David, que era un hombre experimentado en diferentes sufrimientos, menciona este refugio hermoso que viene del cielo. Esta y otras experiencias narradas en la Escritura nos enseñan y nos ayudan a creer, a confiar y a estar seguros de que Dios siempre está a nuestro lado, con nosotros y en nosotros.
En tiempos particularmente difíciles, de tormentas, de situaciones adversas es cuando la mano del Señor se hace presente más que nunca.
Pastor Milton Cariaga
Las personas que transitan por lugares inhóspitos a menudo se encuentran con situaciones inesperadas que ponen a prueba su fortaleza y resistencia física y emocional. En tiempos de calor, frío intenso o lluvias abundantes los viajeros suspiran aliviados ante la vista de alguna cabaña que de pronto, como si fuera de la nada, aparece ante sus ojos. Si viste algún documental sobre aventureros que disfrutan viajando hacia destinos exóticos seguramente entenderás de inmediato de qué te estoy hablando.
El paisaje natural que tenía habitualmente a la vista David, como otros pastores de ovejas, era a menudo solitario y escarpado.
Al cuidar ovejas y tener que llevarlas de un lado a otro para que encuentren pastos, sin duda encontrar una roca que pueda proteger del sol abrasador y dar un respiro en medio del trabajo es un verdadero alivio y refresco; y si mucho más en una situación donde la vida corre riesgo porque hay enemigos que persiguen y hay que huir. Siempre ver una cueva donde poder esconderte y pasar inadvertido el tiempo suficiente hasta que pase el peligro es un regalo invalorable.
Para los que vivimos en ciudades, es difícil imaginarnos como protagonistas de estas situaciones, pero sin embargo, todos hemos experimentado alguna vez el alivio que produce llegar a destino y cambiarnos de ropa después de permanecer horas empapados por algún aguacero que nos tomó desprevenidos; o poder entrar a un lugar cálido para recuperar fuerzas después de estar caminando en la calle cuando hay muy bajas temperaturas.
Sin ir más lejos, ¡Qué bueno llegar a casa después de un día agotador!
Posiblemente al leer evoques en tu mente esas sensaciones de calidez, placer, alegría, descanso y seguridad.
Isaías, como David, también mencionaba esas experiencias de inseguridad, temor, cansancio y angustia que vivían los israelitas en contacto diario con la naturaleza hostil, y las contrastaba con la seguridad y refugio que encontramos en Dios. De hecho muchísimos años antes de la llegada del Mesías profetiza sobre Él enfatizando esta realidad:
He aquí que para justicia reinará un rey, (…). Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.
Isaías 32:1 y 2 RVR60
(Énfasis del autor)
La versión tradicional de la Biblia menciona una palabra casi desconocida para nosotros, “turbión”: significa: 1. Aguacero con viento fuerte, que viene repentinamente y dura poco. 2. Multitud de cosas que caen de golpe, llevando tras sí lo que encuentran. 3. Multitud de cosas que vienen juntas y violentamente y ofenden y lastiman. (DLE/RAE)
Si hiciéramos una especie de versión personal podemos decir que Jesús es nuestro resguardo contra el viento que cala nuestros huesos (desamparo), nuestro refugio contra aguaceros repentinos con viento fuerte o esa multitud de problemas que caen de golpe y arrastran todo lo que encuentran… Decepciones, pérdidas, soledad… pueden venir juntas violentamente y ofenden y lastiman.
Nuestro Señor es agua pura y abundante que nos sacia en tiempos de sequedad, y la sombra de una gran roca que protege del sol en tierra calurosa.
Jesucristo vino no solo para darte salvación y vida eterna
¿Hiciste alguna vez el ejercicio de personalizar un texto? De vez en cuando es apropiado intentarlo para internalizar lo que Papá quiere decirnos. Podés estar pasando por una etapa de crisis que viene repentinamente y dura poco, pero también puede ser que sientas que la enfermedad, la falta de trabajo, una ruptura amorosa, o el desánimo te cayeron de golpe, o estás viviendo una y otra vez, situaciones que te ofenden y lastiman y de las cuales no podés salir. Entonces es cuando deberías decir: “Jesús es MI roca firme, MI más alto refugio”.
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