¿Qué es el ser humano para que le des importancia o para que te ocupes de él?¿Por qué te preocupas por su bienestar día tras día? ¿Por qué estás al tanto de él momento tras momento?
Job 7:17 y 18 (PDT)
Vivimos momentos difíciles en la vida, momentos que parecen sin salida, también los hay buenos y de victoria, pero todo es pasajero.
Cuando la iglesia se reúne, cuando podemos estar juntos presencialmente son momentos de encuentro, podemos mirarnos cara a cara, ver una lágrima en nuestros ojos, percibir una sonrisa u observar las expresiones de un rostro que a veces no está del todo bien aún a través del barbijo, porque la cara refleja cómo está nuestro corazón.
La comunidad de fe se reúne y levanta su voz para adorar y cantar al Señor, es entonces cuando algo sucede en los cielos; más allá de las formas tenemos la certeza de que algo se produce en la eternidad y desciende a la tierra.
Hay cosas que deben suceder y sucederán porque la iglesia a una voz adora al que vive para siempre. Nuestras cabezas deben estar bien altas, cualquiera que sea nuestra circunstancia, porque nosotros creemos en un Dios que nos vino a buscar, que se hizo una persona, que nos dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida»
Nosotros no hemos fabricado nuestra religión, muy por el contrario, la religión a veces de alguna manera contamina el mensaje puro y experiencial del Señor que pudieron vivir los discípulos, por eso Juan decía:
Les escribimos acerca de lo que siempre ha existido. Lo hemos oído, lo hemos visto con nuestros propios ojos, lo hemos observado y lo hemos tocado con nuestras propias manos. Hablamos de Aquel que es la Palabra que da vida.El que es la vida apareció entre nosotros. Lo vimos y por eso damos testimonio acerca de él. A ustedes les anunciamos que él es la vida eterna que estaba con el Padre. Lo que hemos visto y oído acerca de él, ahora le anunciamos a ustedes. Lo que hemos visto y oído se lo anunciamos también a ustedes para que tengan compañerismo con nosotros, así como nosotros tenemos compañerismo con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Les escribimos esto para aumentar al máximo nuestra alegría.
Juan 1:1-4 (PDT)
Sabemos que toda palabra que hemos cantado, toda la adoración que hemos dado a nuestro Rey, no vuelve vacía a nuestra vida. Todo lo que sea Palabra de Dios trabajará en nosotros, trabajará en los demás y se manifestará en este momento histórico por eso la iglesia debe ponerse de pie.
Pastor Hugo Herrera
Muchas veces hemos escuchado que un momento puede cambiar tu vida para siempre, sin embargo, acostumbrados a la rutina de los días, meses y años pensamos que no es posible. ¡Hay tantas cosas que nos gustaría cambiar y que ya llevan años en el mismo estado! Entonces empezamos a acostumbrarnos… y hasta frustrarnos.
Ahora bien, podemos preguntarnos ¿qué sucede con los momentos de Dios?
¿Cuánto dura un momento? Depende…si es una situación grata pasa volando, si estamos atravesando una dificultad parece que no terminara nunca. Para hacerlo más gráfico podemos «espiar» a Pedro que en medio de la noche y en la barca el grupo de amigos le hacía frente a una tormenta, de repente aparece Jesús caminando sobre el mar y obviamente ¡todos se asustan! El Maestro se identifica en seguida y los tranquiliza. Al escucharlo Pedro pasa del miedo al deseo de vivir una aventura… en un momento, en un instante pide caminar también sobre el agua y Jesús concede su deseo. El discípulo sale de la barca y camina, pero no puede dejar de observar la realidad, el viento era fuerte, por tanto comienza a hundirse y grita desesperado: «Señor sálvame».
Observa como lo relata Mateo…
Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
Mateo 14:31 (RVR60)
Otras versiones dicen: en seguida, al instante, de inmediato. Todas dan la idea de algo que sucede rápidamente.
Pedro aprendió muchas lecciones con su Maestro, pero esta sin duda lo debe de haber desconcertado ¡Cuántas emociones en un ratito! Oscuridad, temor, sorpresa y alivio al ver que venía Jesús caminando sobre las aguas, osadía para pedirle hacer lo mismo, desesperación al comenzar a hundirse y la alegría de saber que el Cristo al que seguía tenía el poder y también el deseo de rescatarlo. Todo eso, en un momento.
Hay cosas que esperas desde hace muchos años, tal vez sin darte cuenta ese deseo se fue apagando y te acostumbraste a que todo siga igual. Tenés esperanza, pero difusa, de esas que llamamos «tal vez algún día».
Hoy Papá te trajo esta historia para recordarte que un momento con su sello de autoridad y poder no es un momento más, no es un instante cualquiera. El desafío es creerlo y estar atentos. No te rindas, como dice el Pastor: «Todo lo que sea Palabra de Dios trabajará en nuestras vidas, trabajará en los demás y trabajará en este momento histórico por eso la iglesia debe ponerse de pie».

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