Haznos entender que la vida es corta, para así vivirla con sabiduría.
Salmo 90:12 PDT
Cuando las situaciones se repiten vez tras vez en nuestra vida es porque algo hay que aprender. Hay áreas personales que aún no maduramos y nos sentimos incluso que somos muy buenos cristianos, pero llega el tiempo en que hay un retroceso ¿Cómo hacer para ser un cristiano estable y no desalentarse en el intento? ¿Cómo poder tener continuidad y no ser alguien aburrido al punto de que lo único que me diferencie de los demás es que nadie tenga nada malo que decir de mí? ¿Cómo salir de la “postura evangélica” y permitir que la vida de Cristo se manifieste en mi vida?
Hace muchos años Charles Swindoll escribió un libro titulado: Tres pasos adelante, dos para atrás en el cual habla sobre la “perseverancia en la vida cristiana”. Él planteaba que a veces damos tres pasos adelante y dos para atrás, pero al menos ganamos uno. A lo mejor esa situación que se repite en tu vida ya te ganó diez a cero… pero la próxima semana trabajá para que te gane diez a cinco, porque algo podés hacer. No gano nada con decir: «es lo que hay» «si soy así» «el otro tienes suerte, yo no»
Hay que salir del conformismo y entender que si hay cosas que nos estancan y se repiten algo está pasando en nosotros. Por eso debemos considerarlo más allá de nuestra valoración, de nuestra autoestima, y lo tendríamos que resolver.
Hoy haríamos bien en decimos en voz alta: «me niego a ser víctima de las circunstancias» me duele lo que veo, me da bronca, lo sé, pero aún mi bronca el Señor la tiene que utilizar para ponerme en marcha y decir: «No voy a dejar las cosas como están, en lo que de mí dependa… no voy a hacerlo» porque siempre hay posibilidad de cambio.
Podemos hacer nuestra la oración de Moisés en el salmo 90 y pedirle que nos enseñe a vivir el tiempo intensamente el tiempo que se nos da, porque el valor de la vida no depende de su duración sino de las posibilidades que esa vida nos ofrece aun en un instante.
Un instante puede cambiar la vida de una persona y su destino eterno. Cada momento es único y representa una ocasión que no se repetirá más. Por eso que resplandezca tu rostro primero en tu hogar es tan importante, poder brindar a tu familia un gesto de bondad, un gesto de confianza, una palabra oportuna en un momento difícil para que aquellos que te rodean puedan percibir claramente que has estado con Dios y que por eso hay algo diferente en tu vida.
Pastor Hugo Herrera
Al terminar esta semana habiendo compartido el deseo de que la Presencia de Dios sobreabunde y el Espíritu Santo nos modifique porque sin su guía y cuidados nos agotamos, perdemos… retrasamos, queremos compartir un párrafo del libro mencionado anteriormente.
«Para nosotros, los de la familia de Dios hay más días para crecer espiritualmente y aprender que días magníficos y fantásticos. […] crecer y aprender son experiencias saludables y normales. Las dos están relacionadas con un proceso… ¡y ese proceso es algunas veces doloroso, a menudo lento y en ocasiones completamente horrible! Es como dar tres pasos adelante y dos para atrás. No me entienda mal. Aun así, Jesús es el Señor. Aun así Dios es bueno. Aun así, la victoria es nuestra. […] Este no es el libro típico que trata de reír siempre y alabar al Señor. Pero estoy profundamente emocionado al explicarle la manera como Jesucristo permanecerá con usted cuando se equivoca, o se siente profundamente dolorido o mal entendido y quiere rendirse.
Como ve, yo opino que la abundancia del Señor cubre las bajas marejadas de nuestras vidas en la misma forma que cubre los momentos brillantes y bellos de gozo. En efecto, cuando todo se desmorona y comenzamos a sentirnos inseguros es cuando el Señor penetra por la puerta de atrás y nos da estabilidad»
(Swindoll Charles: Tres pasos adelante, dos para atrás (1983)
Que al terminar de leer este devocional experimentes el río de Dios corriendo abundantemente en tu interior hasta que brote en adoración.

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