“Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”
Juan 8: 32 DHH
Solo cuando vamos realmente dispuestos y nos atrevemos y arriesgamos a que Dios nos deshaga y construya en nosotros su imagen, la apariencia se convertirá en transparencia. Únicamente cuando somos capaces de ser como el barro en Sus manos es cuando la presencia de Dios va a obrar.
Hay un proceso de transformación en la presencia de Dios de, por lo menos, tres pasos:
Primero: vas con la “apariencia” de siempre
Segundo: Viene la “transparencia”
Tercero: Se ve la “transferencia”
La apariencia habla de lo que no somos, muestra lo que no somos. Al ir a Su presencia podemos hacerlo “aparentando” algo que no siempre es genuino.
Lo primero que tiene que salir de nosotros es toda apariencia. Cuando vamos a la presencia de Dios la apariencia se cambia por la transparencia.
En la transparencia simplemente se deja traspasar la verdad. Por eso dijo Jesús: “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Es en la intimidad y la relación diaria con Papá que hay verdad… que está la verdad. Las realidades caen, las apariencias se desploman y aparece la verdad. Sería muy simple engañar a los demás e ir a la presencia de Dios diciendo: Señor tú sabes que soy un ejemplo.
¿Cuánto tiempo se puede aparentar ser un buen cristiano? La meta es ser “el reflejo”, la imagen tangible de Cristo para otros.
Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.
2° Corintios 3: 18 NVI
(Énfasis del autor)
Animate a decir: “Yo sé que en mí hay una obra única, y sé que tengo que ser transformado”
Si permitís que invierta Su propia imagen en tu vida se cumple su Palabra… “vamos como de gloria en gloria transformándonos en la misma imagen del Señor Jesús”.
Y lo tercero, y como consecuencia de lo anterior, se va a provocar la “transferencia”.
Cae la apariencia, se provoca la transparencia y lo tercero que viene es la transferencia.
Los que te rodean van a decir. ¿Qué le pasa… qué le pasa… pero qué le pasa?
¿Vos creés que esto no es para vos, que no puede sucederte?
Dios va a provocar que hasta el de carácter más duro, aquel que era un témpano de hielo se transforme, que sea derretido. Entonces, lo que va a transferir es la transformación que sucedió antes con él. Esta es la clave, lo que se va a expandir desde su vida será algo diferente porque Dios lo hizo.
Nuestra transformación trae más transformaciones, acarrea nuevas experiencias de salvación y vida plena en quienes nos rodean. El plan de Papá es que nuestra vida siembre vida, nuestra alegría difunda alegría, el perdón que recibimos propague perdón y salvación. Pero es por Su Presencia transformadora que somos capacitados para irradiar verdaderamente su mensaje y sus buenas noticias.
Vos sos importante para alcanzar a las otras generaciones, pero llegar a los demás no es posible con un individualismo que centra la presencia de Dios nada más que en su propia persona.
Estás en esta iglesia porque Dios te trajo para que seas parte de una comunidad. El “nosotros” es muy importante en la Biblia, pero no nos nucleamos solo alrededor de un buen objetivo, nos nucleamos alrededor del Señor que tiene objetivos, metas, propósitos para nosotros. Estamos unidos alrededor de alguien que se llama Jesucristo.
Pastores Ruth y Hugo Herrera

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