Entonces el Señor le preguntó: — ¿Qué es lo que tienes en la mano? —Una vara de pastor—contestó Moisés.
Éxodo 4:2 NTV
Tenemos que empezar con lo que tenemos en la mano, nada más ni nada menos. No busques en otro lugar, hay muchísima necesidad en el mundo y la verdad es que si tuviéramos que repararlas vos y yo no podríamos solos. Millones de personas tienen hambre, padecen Covid, hay miles y miles de refugiados, si nos ponemos a pensar en eso nos explota la cabeza, pero el apóstol Pablo, que evangelizó la mitad del mundo conocido en su tiempo, había adquirido sabiduría especial y lo expresó así:
Nosotros no vamos a gloriarnos más allá de ciertos límites. Dios es quien señala los límites de nuestro campo de trabajo, y él nos permitió llegar hasta ustedes en Corinto.
2° Corintios 10:13 DHH
Dios es el que marca esos límites, hay un límite para mi vida, para tu vida y para lo que hagamos juntos como iglesia. Tal vez no puedas ir a Alejandro Korn, pero podés donar algo que necesiten, podés estar orando o invitando a otro que sepas que puede participar.
Tal vez nunca podamos ir a Grecia a la isla de Lesbos, donde hay un campamento de refugiados, pero hay una asociación que a nivel mundial los está ayudando y podés contribuir con $200 por mes que no representa mucho, pero si somos muchos los que lo hacemos las cosas cambian.
Hay muchas cosas que podemos hacer con lo que ya tenemos. Somos los albañiles de Dios… No hay otros.
Dios le dijo a Moisés ¿Qué tienes en tu mano? Él vivió con una vara en la mano y para siempre fue solo una vara hasta que Dios le hizo esa pregunta y utilizando esa vara Dios liberó al pueblo de los egipcios.
Pastor Gabriel Nonini
Hace muchos años un Pastor mencionó una frase que sigue grabada en mí a través del tiempo. Él dijo: “Las personas siempre pondrán el acento en lo que te falta, pero Dios siempre valora y toma en cuenta lo que ya tenés”. A continuación, dio algunos ejemplos con los cuales seguramente podrás identificarte: Cuando llegás a determinada edad te preguntan: ¿qué pasa que no tenés novia/o? y cuando te ponés de novio te dicen ¿Cuándo van a casarse? Y si estás ya casado preguntan: ¿Todavía no tenés hijos? O sea, siempre hay algo que falta…
Al finalizar la semana seguimos enfatizando la idea de que el Reino al que pertenecemos es diferente, sus leyes y criterios son distintos, opuestos a la propuesta del sistema que llamamos mundo.
Nosotros somos hijos de Aquel que revaloriza lo poco que tenemos, lo multiplica y hace milagros si somos capaces de verlo y luego de ponerlo a su servicio. La Biblia está llena de ejemplos de cómo podemos bendecir utilizando lo que ya tenemos y a lo que a veces ni siquiera le damos importancia.
Moisés con su bastón de pastor de ovejas pudo hacer numerosas señales que mostraban claramente el poder de Dios. Tiempo después en el desierto el ejército de Amalec llegó para atacar al pueblo y Dios los respaldaba en la batalla, y mientras Moisés mantenía los brazos levantados Israel ganaba la batalla, pero si los bajaba, a causa del cansancio, ganaban los enemigos. Entonces Aarón y Hur que estaban con él sobre la montaña, tuvieron una gran idea, lo único que tenían para ayudar a su líder eran sus propios brazos, entonces se pusieron en acción, y prepararon una piedra para que Moisés se sentara, y ellos uno a cada lado del profeta sostuvo sus brazos hasta el anochecer y la guerra fue ganada.
¿Podés imaginarte la escena? Si alguien hubiera pensado en lo que necesitaban para ganar una guerra inmediatamente hubieran pensado en lo que no tenían. Hacían falta guerreros, buenas armas, capacidad de resistir en combate, estrategias… sin embargo el pueblo del Señor ganó bajo el liderazgo de solamente 3 hombres: Uno levantaba las manos, y los otros se las sostenían si se cansaba.
¿Qué tenés en tu mano? A lo mejor creés que nada, pero aunque no tuvieras nada más que tus manos, para Dios es más que suficiente.
¡Que el Señor te bendiga con pensamiento y acción de Reino!
Mónica Lemos
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