De generación en generación tus descendientes edificarán las ruinas y los cimientos de antaño, y tú serás conocido como reparador de ruinas y restaurador de calzadas otrora intransitables.

Isaías 58:12 RVC

(Énfasis del autor)

 

Hay muchas áreas en las que podemos tener muchas diferencias de opinión, en el deporte por ejemplo. Como argentino yo soy de Boca y otros de River, pero cuando sale la Selección Argentina a la cancha y el arquero ataja un gol yo festejo, aunque el arquero de la Selección sea de River. En esas circunstancias nos unimos.

 

Pero es más importante unirnos en los proyectos del Reino, porque estamos llamados a ser los albañiles del Señor y reconstruir las grietas que haya a nuestro alrededor. Este es un llamado para vos y para mí también. Yo tengo gente alrededor sufriendo de grietas, y el Señor me llamó a repararlas, como a cada uno de sus hijos.

 

El texto de Isaías también habla de reconstruir las calzadas, que son esos caminos internos que comunicaban casas con casas, manzanas con manzanas la parte no comercial con la parte comercial. Estamos llamados, invitados también a reconstruir esos vínculos, estamos llamados a reconstruir vínculos rotos tal vez donde las personas piensan distinto nosotros podemos ser esos pacificadores porque tenemos la unción del Cristo.

 

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Mateo 5: 9 RVR60

 

Pastor Gabriel Nonini

 

Más de una vez te habrá pasado tener que caminar por una vereda con baldosas rotas, una calle con pozos o una ruta con baches. Todas tienen en común algo, es muy difícil transitarlas con facilidad y llegar a destino sin sufrir algún daño, como por ejemplo torcernos un pie, o en caso de ir en auto, romper alguna pieza y encima sufrir un retraso. En calles así tenemos que estar más atento a esquivar los baches que a la ruta misma. Seguramente alguna vez tuviste que ir por otra calle, o hacer otro recorrido con todo lo que eso implica.

 

El texto de Isaías habla de esas calles intransitables, que impiden o dificultan la comunicación para llegar de un lugar a otro lugar. Tranquilamente podemos asociarlo con nuestros vínculos, por ejemplo, es común que cuando algo nos va bien digamos “Va todo sobre ruedas” es decir, sin dificultades.

 

Hoy es bueno que reflexionemos: ¿Qué debemos hacer cuando hay vínculos rotos? Repararlos como haríamos con una vereda o calle. El tema es que debemos hacerlo bien, con materiales de calidad y mano de obra calificada que saque el material viejo que está resquebrajado y coloque uno nuevo y resistente. Sino solo pondremos parches y el verdadero problema volverá a resurgir.  

 

A veces hay relaciones rotas en nuestra familia en las que ni siquiera tuvimos responsabilidad por la rotura, pero nos afecta y lastima. Porque cuando el distanciamiento, es en nuestro entorno, con quienes deseamos estar en paz, lo padecemos mucho más.

Asistimos con mucha frecuencia a crisis que comienzan como leves y se convierten en lesiones irreparables.

Hoy es casi natural que las familias se quiebren, y destruyan lo que antes construyeron con esfuerzo. Por eso es tan necesario hacer a Dios parte de nuestra familia… el integrante más valioso e importante.

Pedile al Señor que abra las puertas necesarias, y te de oportunidad para pacificar, acercar, facilitar el perdón.

 

Pertenecemos a un Reino que opera en el espíritu contrario al del mundo. El Señor te dice que sos bienaventurado, feliz, dichoso, al trabajar por la paz… y que así seas conocido/a como un hijo, una hija de Dios.

 

Hasta donde dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos.

Romanos 12:18 DHH

Mónica Lemos

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