…aunque caí, voy a levantarme; aunque me rodee la oscuridad, el Señor es mi luz.
Miqueas 7:8b DHH
A veces pasamos tiempos de replanteos. Nos preguntamos dónde debo ir o qué debo hacer con tal o cual situación. Podemos comparar este tiempo con un viaje nuestro en tren que se detiene en una estación desconocida. No sabemos qué es lo que va a pasar, pero enseguida nos encontramos con desilusiones, comienza a haber replanteamientos ¿estoy haciendo bien las cosas o no? Si estás atravesando un tiempo así es bueno entender que El Señor es mi luz y mi salvación también en esa circunstancia que estoy atravesando, en esa incertidumbre. Donde yo no puedo ver con claridad ahí está la presencia de Dios iluminando mi entendimiento.
Pastor Milton Cariaga
Viene a mi mente una situación de incertidumbre y desaliento en la que seguramente el pueblo de Israel se hizo replanteos, tuvo que aprender a convivir con lo desconocido y someterse a una autoridad extraña. No la estaban pasando bien, habían sido deportados a Babilonia, estaban viviendo en el exilio. La situación de por sí era compleja y en medio de su desconcierto aparecían profetas falsos que les decían que volverían pronto a su tierra.
Tiempos confusos, de encrucijadas y replanteos ¿Nos vamos a quedar acá? ¿Cómo viviremos? Sumado a esto circulaba palabra que no era de Dios, promesas falsas de que en poco tiempo regresarían a su vida “normal”. Es en ese preciso tiempo en que Jeremías contradice estas ilusiones diciendo que el tema iba para largo, tanto, que debían construir casas, seguir adelante con sus vidas y aun orar por las autoridades que los tenían sometidos.
¿El Señor trajo luz en esa situación? Por supuesto, y su pueblo tuvo que aprender a ejercitar la confianza en Aquel que cumpliría la promesa a su debido tiempo, y, entretanto a distinguir la voz verdadera de Su Dueño en medio de las otras que se levantaban. En ese contexto Jeremías es la voz del Señor asegurando:
Así dice el Señor: «Cuando a Babilonia se le hayan cumplido los setenta años, yo los visitaré; y haré honor a mi promesa en favor de ustedes, y los haré volver a este lugar. Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.
Jeremías 29:11-13 NVI
(Énfasis del autor)
Los tiempos de replanteos son a veces caóticos, difíciles, laberínticos, sin embargo son útiles para volver a enfocarnos, retomar proyectos que hemos abandonado o aprender a habitar el presente con todas sus dificultades inmediatas pero sin perder de vista que hay un futuro que el Señor soñó para nosotros y tenemos la maravillosa oportunidad de construirlo juntos. Mientras tanto ejercitate en aprender a reconocer Su voz.
Mis ovejas reconocen mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.
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