Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
Génesis 1: 26 RVR
(Énfasis del autor)
Hace algunos siglos un experto en diseño de mapas creó el primer rompecabezas. Lo hizo al colocar uno de los mapas que había creado sobre un tablero de madera recortando las fronteras de cada país. En principio fue creado como ayuda educativa para niños, pero con el tiempo se convirtió en un pasatiempo artístico también para adultos.
Aquellos rompecabezas cortados a mano tenían un estilo peculiar llamado “push-fit”, empujar-colocar, por la manera en que debían ser montados: al seguir el corte, los contornos de la imagen, las áreas de color, y las piezas no se ensamblaban entre sí como en los que conocemos actualmente, sino que se acoplaban unas a otras de una forma más sutil. Por eso los que lo armaban debían tener sumo cuidado ya que un movimiento repentino o hasta un estornudo podían echar por tierra el paciente trabajo de toda una tarde. (…) a diferencia de los infantiles, no incluían una imagen que sirviera de guía al montador, que debía guiarse con la sugerente referencia del título antes de sentarse a resolver el enigma tras el cual el artesano cortador había escondido el cuadro.
En los años de la gran depresión que golpeó a Estados Unidos en 1929, los rompecabezas se volvieron muy populares. En lugar de fabricar rompecabezas hechos de madera, las compañías estadounidenses comenzaron a producir rompecabezas de manera industrial y en masa, eran hechos de cartón utilizando una nueva técnica de troquelado y a un precio sumamente accesible, lo que los hizo absolutamente populares.
A diferencia de aquel primer trabajo artesanal del cartógrafo y grabador británico John Spilsbury, que diseñó aquella técnica para cortar minuciosamente el contorno de los países de Europa, hoy los conocemos de todo tipo y cantidad de piezas, hechos industrialmente en grandes cantidades, de cartón, o plástico, con imágenes simples o sofisticadas y con una guía o modelo para imitar. El mayor propósito es un pasatiempo muy interesante y de distracción y hasta relax.
Nuestra vida puede compararse a un rompecabezas al que nosotros mismos vamos armando día tras día con esfuerzo, aciertos y desaciertos. Pero en un buen porcentaje sin conocer el verdadero diseño… o entenderlo realmente.
No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.
Salmo 139: 15-16 RVR60
(Énfasis del autor)
Vos y yo fuimos diseñados detalladamente y con una imagen perfecta como modelo… pero no son pocas las veces en que las piezas no encajan… y no es porque “estemos fallados”.
Ya se han ido tus destructores; si con rapidez te destruyeron, con más rapidez serás reconstruida.
Isaías 49:17 TLA
Los que te reconstruyen van más de prisa que los que te destruyeron; ya se han ido los que te arrasaron.
Isaías 49:17 DHH
El diseño de Papá no ha sido completado aún en nosotros. No podemos percibirlo completamente. La imagen y el diseño original está de alguna manera “escondida”, oculta, pero tenemos referencias certeras para poder armar el cuadro completo guiándonos como en antaño por el título: “Somos Hijos de Dios”. Y aunque de alguna manera podamos sentir que estamos “en pedacitos” La Palabra dice que seremos reconstruidos, armados y completos según Su diseño original.
Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es.
1° Juan 3:2 DHH
Como “hijo e hija” tenés Su ADN, sus genes impregnan tu espíritu, el diseño de Papá esta intacto y perfecto en vos, y si seguís las instrucciones del armado de tu vida, que Jesús dejo claramente descripto, cada día será una nueva pieza insertada de manera perfecta en el rompecabeza que es tu vida. No fuiste engendrado/a en masa, no sos una imitación o creación económica, tu precio fue muy alto para Jesucristo. Tu valor es indescriptible por eso es tan importante que revises día a día el modelo de Papá.
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