“Llámame a mí, que yo te responderé. Te contaré secretos grandiosos e inimaginables que tú no conoces”.

Jeremías 33:3 PDT

Efesios 2:10

Como decíamos,  podemos abrir la puerta para comenzar a descubrir los tesoros que hay en la Palabra de Dios pero después tenemos que entrar en esos secretos poderosos que están en la Palabra y comenzar a descubrirlos.

Yo en algunas ocasiones me preguntaba ¿por qué dice La Biblia que Dios preparó obras de antemano para que nosotros anduviéramos en ellas? otra pregunta sería ¿cuáles son? ¿Cómo podemos conocerlas si en realidad no abrimos la puerta para descubrir los secretos que tiene la palabra de Dios?

Comenzamos por abrir las puertas, luego entramos  en los secretos de la Escritura…

Pastor Milton Cariaga

 Las personas tenemos acceso a los secretos de alguien cuando hemos establecido una relación de amistad profunda, tejida a través del tiempo y basada en una comunicación sincera y de confianza mutua.

Lo mismo sucede con Dios y Su Palabra, necesitamos seguir invirtiendo tiempo de calidad, aquietar nuestro agitado mar interior para poder volcar sinceramente lo que hay depositado en nuestro corazón,
desde los más fervientes deseos espirituales hasta nuestros sentimientos más oscuros, aquellos que nos cuesta reconocer. La Escritura nos retrata, nos refleja, nos desafía y también nos incomoda. Para llegar a conocer los secretos que guarda, los deseos que Papá tiene para nosotros también tenemos que presentarnos desnudos, despojados de todos aquellos personajes que solemos representar ante otros.

Los escritores bíblicos fueron muy sinceros. Abraham es el padre de la fe, sin embargo la Palabra refleja sus momentos de incredulidad y sus desaciertos. Al relacionarnos con la Biblia nos relacionamos con Aquel que la escribió, Él está deseoso de revelarnos Sus secretos. Hay obras que planeó de antemano para que cada uno de sus hijos pueda descubrirlas y andar en ellas. Su plan siempre es personal, único y a medida. Está diseñado de acuerdo a las capacidades que Él puso en vos.

Nosotros somos obra de Dios, creados en Jesucristo para realizar las buenas obras que Dios ya planeó de antemano para que nos ocupáramos de ellas.

Efesios 2:10 PDT

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

Jeremías 29:11 NVI

En estos últimos tiempos se puso de moda la palabra propósito. Decimos “el Señor tiene un propósito para tu vida”, lo que significa que Él quiere hacer algo, tiene un objetivo para que alcances. ¿Ya lo descubriste? Tal vez sí pero está detenido, o te sentís estancado, rodeado por tus limitaciones. Es tiempo de recuperar la dirección y enfocarte, paso a paso, según tus fuerzas… Papá no ha cambiado de opinión

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