Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

Marcos 5: 19-20 RVR60

(Énfasis del autor)

Todos los días hábiles de la semana tomamos fragmentos de un sermón y extraemos un texto bíblico con el cual escribimos una historia que pueda inspirarte y ayudarte a tener una relación más profunda con Papá. Son los llamados “devocionales”. Ese es nuestro deseo, propósito, tarea y también nuestra necesidad diaria. Los que escribimos también necesitamos ser inspirados y desafiados por el Señor para que nuestra relación siga creciendo y nos lleve a la vida que Él diseñó para cada uno de nosotros desde el principio de los tiempos.

En las historias que mencionamos como ejemplo durante toda esta semana cada persona, a su tiempo tuvo que tomar la decisión de aventurarse a conocer a Dios personalmente.

Es posible conocer la tradición religiosa, haberse criado en un ambiente cristiano, leer la Escritura y aun así no tener una experiencia viva con Cristo.

Por eso hay una historia que nadie puede escribir por vos… y es la tuya.

¿Cómo fue que Cristo se reveló a tu vida?

¿Cuál es el cambio más significativo que experimentaste?

Te proponemos que hoy escribas o cuentes brevemente esa historia, tu propia historia y al hacerlo lo puedas compartir a otro. Comúnmente lo llamamos testimonio, porque se trata de ser testigo de la obra del Señor en tu vida y en mi vida. Señalarlo a Él como el autor del verdadero y permanente cambio interior.

porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

 (Hechos 4:20 RVR60)

Los primeros discípulos no pudieron callarse, y hasta dieron su vida para hablarle a otros de Jesús y la esperanza eterna que trajo a la humanidad.

Podés mantenerte en silencio, no contar a nadie lo que significo aceptar la salvación, ser una buena persona, un cristiano correcto, pero… que la mayor parte de la gente que te rodea no tenga idea de tu vivencia en Cristo.

Anunciar el evangelio y compartir el testimonio de u obrar en nosotros es parte del pacto que hicimos al aceptar a Jesús como el Rey de nuestra vida, y podríamos hasta decir que imprescindible, aunque no lo entendamos así.

Jesús en la última cena dijo: “Este es mi pacto… mi contrato, mi alianza, mi compromiso. Yo doy mi vida y ustedes hablan de mí al mundo”.

Animate hoy, mañana, pasado… a decirle a alguien que Jesús cambió tu vida, restauró tu pasado y tiene un buen futuro para vos. Recordá tu llamado, el día que sí reconociste Su voz llamándote y corre a contárselo a otros.

Hoy tenés la facilidad de hacerlo público en las redes sociales… y dar a conocer el valor de tu propia historia

La mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y le dijo a la gente: 29 «Vengan a ver a un hombre que sabe todo lo que he hecho en la vida. ¡Podría ser el Mesías!» 30 Entonces la gente salió del pueblo y fue a buscar a Jesús.

Juan 4: 28-30 TLA

 

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