Además, Dios le dijo a Moisés: «Diles a Aarón y a sus hijos, que así deben bendecir a los israelitas: “Que Dios te bendiga y siempre te cuide; que Dios te mire con agrado y te muestre su bondad; que Dios te mire con agrado y te llene de paz”.
Cuando los sacerdotes pronuncien esta bendición, yo haré que se haga realidad.
Números 6: 22-27 TLA
“Hay una idea que se fijó en mí, una idea que inspiró el Espíritu Santo para transmitir a la iglesia y es la misma que Dios les entregó a Moisés y a Aarón para que le declaren al pueblo… “Dios estaba dispuesto a bendecirlos”
Hoy la podés repetir vos: “Dios está dispuesto, siempre está dispuesto”.
Dios siempre está presente se involucra y está en tu vida y en medio de la iglesia. Podemos decir confiados: “Él está conmigo”. “¡Qué hermosa dupla que hacemos Dios y yo!
Sí, el Señor está en tu vida de manera contundente y misteriosa. Quiere bendecirte, ese es su plan magistral.
El libro de Números relata cómo les pidió a Moisés y a Aarón que anuncien al pueblo que Él podía resplandecer Su rostro sobre ellos, una promesa que cambiaba cualquier duda en esperanza, y hoy es real.
Hay algo extraordinario y maravilloso cuando Dios obra milagros y prodigios, como cuando mostró Su poder al dividir las aguas, enviar comida del cielo y sacar agua de una roca, para sustentar al incipiente pueblo. Esto era parte de la formación de esa nación y estaba en su ADN. El Salmista lo describe maravillosamente:
La voz del Señor está sobre las aguas; resuena el trueno del Dios de la gloria; el Señor está sobre las aguas impetuosas. La voz del Señor resuena potente; la voz del Señor resuena majestuosa. La voz del Señor
desgaja los cedros, desgaja el Señor los cedros del Líbano; hace que el Líbano salte como becerro, y que el Hermón salte cual toro salvaje. La voz del Señor lanza ráfagas de fuego; la voz del Señor sacude al desierto; el Señor sacude al desierto de Cades. La voz del Señor retuerce los robles y deja desnudos los bosques; en su templo todos gritan: «¡Gloria!»
Salmo 29: 3-9 NVI
Sentimos temor ante una tormenta, y ni qué hablar de los vientos huracanados que pueden pasar cerca de nosotros; nos llenamos de miedo, nos sentimos pequeños y entonces pensamos que Dios tiene el poder suficiente para controlarlos, como a tantas otras cosas que se escapan de nuestras manos. Pero hay algo muy superior y más extraordinario, más allá de que Dios pueda dividir las aguas y mostrar Su poder, hay algo más hermoso que puede suceder y es que: ¡la presencia de Dios esté en nuestras vidas de una manera elocuente y que el rostro del Señor resplandezca en tu vida y la mía! Es algo misterioso, algo realmente distinto.
Dios le dijo a Moisés que tenía muchos propósitos con él, pero sobre todo uno era el más importante, y fue que Moisés estuvo 40 días y 40 noches en la presencia del Señor. La Biblia relata que cuando bajó del monte su rostro resplandecía porque había estado en Su Presencia.
Aunque se menciona un tiempo determinado, 40 días y 40 noches, no se trata de matemáticas, se trata de que Dios quería bendecirlo y Moisés estuvo dispuesto a dejarse transformar, habitó y se familiarizó con su Dios.
Hoy también se trata de que Dios quiere bendecirte.
El Señor quiere hacer resplandecer Su rostro sobre tu vida. Esto significa que Su Presencia no solo va a ser manifiesta en lo externo, es como un regalo que vino a tu vida y que va a manifestarse en lo interno. Es necesario que así sea porque Dios tiene planes.
Dios tiene planes, los tiene con vos y Él quiere resplandecer, está dispuesto a que Su rostro, Su presencia inunde tu vida de manera única, personal, porque no actúa en masa, como si fueras un número más, Papá opera de manera que sepas que Él quiere y puede actuar como nunca antes lo habías experimentado.
Pastor Hugo Herrera
¿Qué puede ser más extraordinario que la presencia del Dios Omnipotente pegada a nuestro ser?
En la vida podemos vivir momentos hermosos, disfrutar con quienes amamos, alcanzar metas y sueños, formar una familia, tener hijos, nietos, y muchas otras cosas realmente buenas, pero descubrir el verdadero valor que tiene nuestra amistad con Dios puede llegar a ser lo que nos dé una verdadera perspectiva de lo que significa una vida completa.
Entender y valorar en lo profundo de nuestro ser, y en lo cotidiano, que Dios está “con y en nosotros”, que está de nuestra parte, que es nuestro Papá, revaloriza todo lo demás.
El pueblo que se formó en el desierto después de huir de Egipto tenía todas las posibilidades a su favor para alcanzar las bendiciones que Dios le tenía preparadas, pero no supo ni pudo valorar Su Presencia en medio de ellos. Desestimaron su manifestación constante y las numerosas pruebas de su amor, y la poderosa bendición que les esperaba se fue desvaneciendo al ignorarlo.
Quizás esta Palabra ya la recibiste antes, es posible que la sientas como repetida, pero al igual que sucedió con el pueblo en el desierto, Dios insistió una y otra vez, lo repitió y volvió a insistir en mostrarles su plan de elegirlos para que vivan en forma permanente en Su Presencia, porque Él conoce nuestra debilidad y por eso renueva todo el tiempo su promesa.
Jesús fue muy claro al interpretar el deseo de Papá, y al final de sus días en la tierra les dijo a sus discípulos y nos dice a vos y a mí hoy:
“Y he aquí yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo. ‘
Mateo 28: 20b RVR
No hay mayor milagro que Dios viviendo en nosotros…
Ruth O. Herrera
Leave a Reply