Yo sé todo lo que haces. Sé que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!

Apocalipsis 3: 15 DHH

“Esto no es alpinismo, ¡es la guerra!”

Armand Charlet

La expresión de Charlet en 1930 hace referencia a la cara norte de las Grandes Jorasses, un grupo de cimas graníticas que se encuentran en la parte septentrional del macizo del Mont Blanc, sobre la línea fronteriza entre Italia y Francia. Este alpinista nació en Argentière, Francia, en 1900 y murió en 1975. Fue un montañero francés y guía, una de las más destacadas figuras del alpinismo. Su nombre se ha asociado durante casi cincuenta años con las subidas más duras de estas cordilleras europeas. Considerado como el ‘líder indiscutible y el faro de su generación’ por Alain de Chatellus, escritor y montañista.

Todos los que han estado con él en las montañas han quedado impresionados por su manera de ser impredecible, su inteligencia y su cultura, y sobre todo por su velocidad y equilibrio al subir. No hay ninguna duda de que este famoso alpinista tenía una meta clara, nada le impidió ganar su posición de gran alpinista subiendo y guiando a otros tantas veces a la cima de aquellas montañas. Sin duda fue un vencedor.

Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.  El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias».

Apocalipsis 3:21-22 NVI

¿Te Imaginás estar sentado al lado de Cristo en plena gloria? No me alcanza la imaginación para visualizar semejante escena…. No, no puedo. Me entregó una nueva vida totalmente inimaginable para mi humanidad, todo por amor, y solo con una sola condición… “vencer”. 

El pasaje de Apocalipsis escrito a la iglesia de Laodicea expresa la tibieza y falta de compromiso que esta congregación experimentaba.

El no tomar una posición contundente en el Reino trae como consecuencia una vida débil y de testimonio frágil, de estancamiento y puede generar convicciones contradictorias. Como querer subir por la pendiente de una montaña sin dar un solo paso, o dudar a la mitad de la ruta.

Todos tenemos flaquezas y fluctuamos en la fe. Dudamos de tomar decisiones que cambien nuestra vida y nuestro entorno por la inseguridad que esto nos provoca.  Es como una gran montaña por escalar, un desafío por aceptar.  Y aunque no vemos claramente qué es lo que nos detiene o adormece pasamos tiempos de estancamiento y la obra del Espíritu nos parece lejana e imperceptible… y solo nos dejamos estar.  

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente.

 Romanos 12: 2a NVI

(Énfasis del autor)

Si esta es hoy tu realidad, si la montaña te parece realmente imposible de escalar lo único que tenés que creer es que “Todo lo podés en Cristo”.

Jesús te está esperando y hay hermanos dispuestos a sostenerte e impulsarte, a orar y animarte para abrirle una vez más con firmeza la puerta al maravilloso plan de Dios.

Todos tenemos altos y bajos en la fe, lo importante es no conformarse  estancarse ni dejarse llevar por la corriente de las emociones.

Hay una maravillosa cima que vos y yo tenemos que alcanzar la mayor cantidad de veces posibles… todos los días y es abrir la puerta:

Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Apocalipsis 3: 20 DHH

Esta promesa es para quien puede vencerse a sí mismo, que se enfoca en su Salvador y escala la montaña de sus propias debilidades. 

No dejes pasar este día para tomar la decisión de cenar con tu Rey.

Ruth O. Herrera

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