Entonces, el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo estoy haciendo todo nuevo». También dijo: «Escribe esto porque estas palabras son verdaderas y confiables»

Apocalipsis 21:5 PDT

Jesús hace todas las cosas nuevas.

Decirlo puede resultar más fácil que realmente creerlo, especialmente si somos “tropezadores seriales”, porque dicen por ahí que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Y hasta tres, cuatro, cinco veces, diría yo.

Yo me acuerdo de la emoción que sentía cuando era chica y durante la primera semana de enero comenzaba una agenda nueva. La quería llenar de planes, pero como era chica, no tenía muchos con fechas definidas… Así que lo único que podía hacer era sentarme con lapiceras de colores a escribir mes por mes, los cumpleaños de amigos y familiares.

El 2021 se nos presentó como una hoja en blanco en el libro de nuestra vida. (¡Qué poética me puse!) Pero a algunos ya se nos reventó la birome y manchamos todo de tinta… Así que perdido por perdido, sentimos que este año vamos a seguir igual que el último. Y que el antepenúltimo, y el anterior a ese…

Pero lejos de estar condenados a repetir una y otra vez lo mismo, y de andar relamiéndonos las heridas que duelen más por la culpa que sentimos, Pablo nos recuerda que:

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Romanos 8. 30- 34 RVR 1960

(Énfasis del autor)

“Escatimar” se define como dar la menor cantidad posible de recursos para lograr un fin, es limitarse. Pablo dice que Dios no escatimó a Su Hijo, que lo dio sin quedarse nada para sí mismo. Jesús se entregó completamente por nosotros para acercarnos a Papá. Y lo hizo para justificarnos, para hacernos dignos, para redimirnos. ¿Podemos encontrar amor mayor que éste?

Cuando te encerrás en vos mismo, la perspectiva hace que veas a tus errores más grandes que al amor de Dios que quiere justificarte y transformarte.

No te quedes cerca de tu pecado, de tu insuficiencia, de tu circunstancia adversa. Acercate al trono y vas a ver que a la diestra de Dios hay alguien que intercede por vos.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 4: 16 RVR 1960

Dejá que Dios renueve tu vida, tu carácter, tu corazón. Pero que también renueve tus ojos y que no te deje ver sin mirar, porque a veces no es cuestión de ver algo nuevo, sino de volver a mirar. Y de hacerlo con ojos nuevos.       

Todavía tenés muchas hojas en blanco en tu agenda.

Yanett Sokur

Leave a Reply

Your email address will not be published.