Yo confío en el Señor; ¿Por qué, entonces, me sugieren que escape a las montañas, como un ave? Ciertamente, los malos preparan su arco y disponen las flechas sobre la cuerda
para atacar desde las sombras a los justos. ¿Pero qué puede hacer el hombre honrado
cuando son socavados los cimientos? El Señor está en su santo templo; el Señor tiene su trono en el cielo; él ve y examina a todos los seres humanos. El Señor es justo, y ama la justicia; el hombre honrado contemplará su rostro.

 Salmo 11: 1-4; 7 RVC

Hoy necesitamos como nunca vivir por la Palabra. No guiarnos por nuestras emociones, ni por lo que nuestros ojos ven… es un tiempo en el que es imprescindible vivir por la fe en Cristo Jesús.

Es importante que te preguntes una vez más: ¿Dónde está puesta mi fe?

Quizás tengas varias respuestas para esto, porque tu confianza puede estar en tu posición económica, en tu trabajo, en la posibilidad de recibir la vacuna contra el Covid 19… etc.

¿Dónde está puesta tu fe?

Pastor Gabriel Nonini

Algunas versiones de la Biblia traducen la palabra fe como confianza. No hay dudas que la confianza siempre se deposita en alguien o en algo, por eso es tan oportuno preguntarnos ¿dónde está puesta nuestra fe?

David tuvo muchísimas oportunidades para entretejer su fe en el Señor en medio de las circunstancias que atravesaba. De esas experiencias sacaba el material para escribir sus salmos. Muy a menudo estuvo en peligro y más de una vez tuvo que esconderse para salvar su vida. Probablemente este salmo se refiera a algunos de los episodios que vivió durante el reinado de Saúl o cuando su hijo Absalón quiso destronarlo, de todas maneras, es apropiado para que, a la luz de la Palabra podamos pasar por el tamiz adecuado nuestros propios y naturales impulsos y también algunos consejos que podemos recibir.

Aparentemente huir era la única salida, según los que algunos le sugerían, y el lógico teniendo en cuenta la descripción de la amenaza que él mismo detallaba: “arcos y flechas estaban preparadas para atacar entre las sombras” ¡Era hora de abandonar la lucha para poder salir vivo!

En esta época convulsionada vos y yo también podemos sentir que es mejor abandonar o dejar de lado aquello que nos pesa y cuesta enfrentar. Sobre todo cuando los cimientos, que pueden ser para nosotros nuestros líderes, personas con poder político o la ley y el orden social, son sacudidos y socavados, y nos sentimos indefensos o defraudados.

¿No te resulta conocido? ¿Cuántos fundamentos y cimientos sociales hemos visto sacudirse en este último tiempo? ¿Cuántas cosas que creíamos firmes se tambalearon delante de nuestros ojos? Ante eso ¿Qué puede hacer el justo?

Si permitimos que la realidad nos abrume de tal manera que vaya minando nuestra confianza en las verdades eternas de La Palabra, o que nos ciegue respecto a las realidades espirituales que trascienden nuestra percepción humana, nos iremos debilitando y el impacto de la obra de Cristo en nuestra vida y en la sociedad se irá opacando.

Él es nuestro refugio, el Dios que nos da fuerzas, ¡el Dios en quien confiamos!

Salmo 1: 2 TLA

Cuando los fundamentos se sacuden, tambalea nuestra confianza y queremos escondernos… huyamos inmediatamente, pero en la dirección correcta.

Volvamos al eje, regresemos una y otra vez al cimiento sólido e indestructible. “El Señor tiene su trono en el cielo y sigue gobernando”.

Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del Señor mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes.

Salmo 27:13 NTV

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